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20 enero, 2012

Volcanes y templos en Yogyakarta

14-19 de enero de 2012

Tras pasar la noche en el terminal “Low Cost” de Kuala Lumpur cogimos el vuelo a Yogyakarta, unas 2,5 horas. Para Indonesia se necesita un visado, pero afortunadamente es un trámite fácil que se arregla al llegar. Unos minutos en la cola para inmigración y 25 dólares más pobres, salimos con un sello en nuestros pasaportes que nos vale durante 1 mes.

Yogyakarta (también abreviado Yogya), es la capital cultural de Java, y es conocida por sus bailes tradicionales, tiendas de batik y marionetas. ¡También es la única ciudad en Java que es gobernado por un sultán! La parte vieja donde vive el sultán se llama el Kraton y se puede visitar. Nos enteramos que allí viven alrededor de 25000 personas (y de manera totalmente gratuita si trabajan para el sultán!!). La verdad es que el kraton en sí no tiene tantas cosas interesantes para ver, pero como fuimos un domingo había un espectáculo de baile tradicional. También conocimos a muchos indonesios jóvenes (y sobre todo, indonesias) que estaban allí de visita y que aprovechaban para hablar inglés. Preguntaron cuántos años teníamos, si éramos pareja, por qué no teníamos hijos, si teníamos facebook y cuáles eran nuestros “hobbies”, entre otras cosas.

Aunque las tradiciones siguen fuertes en Yogya, también es una ciudad moderna, y con casi 1 millón de habitantes, bastante caótica. El medio de transporte ideal en Yogya es el becak, una bici a la que se ha incorporado una silla para dos en la parte delantera. Nuestro hostal, el ViaVia guesthouse, estaba en un callejón tranquilo pero no demasiado lejos de la acción. El hostal es parte de una organización que promueve la protección del medio ambiente, comercio justo y la igualdad. Utilizaron materiales reciclados para la construcción del hostal; lo mejor fue nuestro “baño de la jungla”, al aire libre y con paredes de bambú! También tienen un restaurante, y fuimos allí casi todos los días para probar el plato vegetariano indonesio del día.

Cerca de Yogya se encuentran dos destinos turísticos bastante importantes: El complejo budista de Borobudur y el templo hindú de Prambanan, ambos datan del siglo 9 A.C . Se ven mejor en una excursión combinada que además de llevarte a estos dos sitios sube a un mirador para ver el amanecer y para en un par de templos menores por el camino. Sinceramente, tras ver los templos de Angkor en Camboya, estos monumentos no nos han parecido tan impresionantes, ¡pero con eso no queremos decir que no vayáis a verlos!

Lo que sí que es único es el paisaje. Rodeados por volcanes y escondidos en la niebla entre jungla y campos de arroz. Desde luego, Java es un punto caliente con 20 volcanes activos. Uno de ellos, el Monte Merapi, está cerca de Borobodur y echa humo continuamente. Gunung Merapi, como se llama aquí, significa “Monte de Fuego”. Una erupción en 2006 mató a miles de personas y desde entonces el gobierno ha intentado evacuar a la gente que vive en las laderas de la montaña. Poco después de la erupción hubo un gran terremoto que mató a otros miles de personas y dejó uno de los templos de Prambanan en ruinas (y es decir algo, ya que había resistido las fuerzas de la naturaleza durante casi 3000 años). Después de esta excursión la verdad es que sentimos que estábamos encima de un caldero.

La primera impresión de Indonesia ha sido su diferencia al resto de países del sureste asiático que hemos visitado, si algo, un poco parecido a Malasia. En vez de wats hay mezquitas, en vez de monjes hay mullahs y la voz del almuecín es la banda sonora nacional! También hay un alfabeto occidental y gracias a esto, en un par de días hemos aprendido por lo menos una veintena de palabras (casi todas relacionadas con la comida)

Sabías que… La isla de Java es el sitio más densamente poblado del planeta. En una quinta parte de la superficie de España vive más de 120 millones personas. Solamente la capital, Yakarta, tiene casi 19 milliones de habitantes.

Gastos medios:
Visado a Indonesia (validez 1 mes): 25 USD
Plato vegetariano del día en ViaVia: 2 euros
Viaje medio en becak en Yogyakarta: 1 euro
Excursión a Borobudur y Prambanan con entradas incluidas: 40 euros

Un becak

Mt Merapi en la distancia

Con nuestras nuevas amigas indonesias

Baile tradicional en el Kraton

El primer té del día con vistas al volcán

Borobudur

Borobudur

Borobudur

Prambanan

14 enero, 2012

Visita xpres a Kuala Lumpur

11-14 de enero de 2012

En principio Malasia no estaba en la lista de países que íbamos a visitar pero al final hemos podido meter unos días en su capital, Kuala Lumpur. La compañía aérea de bajo coste más grande del sureste asiático, AirAsia, tiene su central aquí así que compramos un vuelo muy barato Krabi-Kuala Lumpur (el mismo viaje en autobús habría tardado casi 20h), y otro K.L- Yogyakarta (en Indonesia, un viaje que habría tardado días por tierra). Por medio metimos dos días intensos para conocer la ciudad.

Nos quedamos en Chinatown, la parte de la ciudad con más ambiente y alojamiento más barato. Nuestro hostal, Matahari Lodge, era seguro y limpio (los chinches y otros bichos son una plaga en K.L, así que un sitio barato, limpio y sin bichos es un chollo).

K.L es una ciudad muy moderna y joven, no tanto como Singapur por supuesto, pero agradable para pasar un par de días. Los sitios de interés están todos más o menos cerca y se puede caminar a todos lados (¡casi nos habíamos olvidado de lo que eran semáforos y aceras!).

El principal símbolo de esta ciudad es bastante reciente: las Torres Petronas, que hasta 2003, con la construcción del edificio Taipei 101 en Taiwan eran los edificios más altos del mundo (actualmente ocupa el quinto lugar, en estos tiempos que corren uno no se puede descuidar ni un momento). El interior alberga numerosas oficinas, principalmente las de la petrolera malasia “Petronas”, que da nombre al edificio. Tienen 88 pisos, y están conectadas por un puente entre los pisos 41 y 42.

Las entradas para visitarlas (aforo limitado) se ponen a la venta cada día a las 8.30, y se venden por estricto orden de llegada. Hay visitas desde las 9 hasta las 18.15, a cada hora en punto, y a las y cuarto. Cuando aparecimos por allí a las 8.30, ya había una cola considerable, así que para cuando nos tocó el turno, algunas horas estaban llenas, y compramos para las 3 (aquí nos llevamos otra sorpresa: en nuestra Lonely Planet ponía que la visita era gratuita, pero nos costó unos 25€ para dos personas).

Aprovechamos la mañana para visitar algunos de los edificios históricos de la ciudad, Little India y la plaza Merdeka, símbolo de la independencia malaya, donde en el año 57 se bajó la bandera de la Union Jack (Reino Unido) y se izó la de Malasia, simbolizando así su independencia. También visitamos la exposición de Osos por la Paz (United Buddy Bears), que para en estas fechas en KL (de hecho habíamos conocido a estos osos antes- en Viena 2006), y un centro comercial al pie de las petronas, el Suria KLCC, de 6 plantas y donde se dan cita algunas de las marcas más lujosas del mundo.

Cuando llegó nuestra hora, hicimos cola junto con otras 20 personas más, y en primer lugar subimos al puente que une las torres, situado a unos 170 metros. Después subimos al piso 86, desde donde hay una vista increíble de toda la ciudad. Por suerte, los ascensores funcionaban, porque habíamos estado toda la mañana caminando sin parar!

El paisaje de KL está lleno de mezquitas, ya que el país es mayoritariamente musulmán, aunque también podemos encontrar templos hindúes, budistas o iglesias.

La comida malaya es igual que su población: una mezcla de influencias indias, chinas, thais e indonesias, ¡y está buenísima! En un puestecito en la calle probamos el plato más famoso del país, el nasi lemak– arroz con sabor suave a coco y servido con un huevo cocido, sambal (chili), pepino, cacahuetes y una mezcla de verduras verdes (o con carne si uno prefiere).

Hay muchos restaurantes indios que sirven comida típica del sur de la India (la mayoría de los inmigrantes indios vinieron de Tamil Nadu, un Estado situado en la punta Sur del país). Aquí puedes desayunar o cenar (por alguna razón no está disponible a mediodía) un plato que tiene que ser de lo más barato de toda la región; el Roti canai. Consiste en un pan finito y unas cucharadas de sopa de lentejas para mojarlo. Quizás suena a comida de pobres, pero es perfecto para una cena ligera y para absorber el ambiente en algún restaurante cutrecillo con la gente local. Los que habéis seguido nuestro blog desde hace tiempo sabéis que somos unos fans muy ávidos del dulce chai indio y aquí por fin tuvimos la oportunidad de probar el sabor auténtico otra vez.

Para Ver: La Trampa, con Sean Connery y Catherine Zeta Jones. El robo final tiene lugar en las mencionadas Torres Petronas.

¿Sabías que…? A los malayos les encantan los récords, cada año editan un libro con los nuevos récords del país, entre ellos: el número de días conviviendo en una caja con 6000 escorpiones (32) o el número de cocos partidos con el dedo índice en 30 segundos (4 cocos- un participante acabó con el dedo roto pero eso es otra historia).

Precios en K.L:
Autobús al aeropuerto: 2 euros
Habitación doble sin baño en el Matahari Lodge: 19 euros
Entrada a las Torres Petronas: 12 euros
Plato de Nasi Lemak: 80 céntimos
Plato de Roti canai: 35 céntimos
Viaje en metro: 30 céntimos

Probando el Nasi Lemak

Chinatown

Un centro comercial celebrando que se aproxima el Año Nuevo Chino (del dragón)


United Buddy Bears

Roti Canai y chai indio...ummmmm

Las Torres Petronas

Vistas desde la planta 86

El puente que une las dos torres

11 enero, 2012

En busca de la playa perfecta

7-11 de enero de 2012

Tras dos semanas y pico de relax en Ko Samui es hora de moverse. Siguiente destino: Krabi, en la costa Andamán. Compramos un billete combinado barco-autobús. El ferry nos llevó a la ciudad de Suratthani, donde tuvimos que esperar dos horas para coger el autobús. En un restaurante cutre conocimos a un alemán, y cuando nos contó su historia, nuestro viaje parecía hasta aburrido! Este chico llevaba 8 meses viajando, pero solo había cogido un vuelo en todo este tiempo. Empezó en su país natal e hizo 10 semanas en kayak, siguiendo el Danubio hasta el Mar Negro, poniendo su tienda de campaña donde pudiera. Alguna vez tuvo incluso que dormir en el kayak. Desde entonces había pasado por muchas aventuras, y ahora estaba de relax por el sur de Tailandia. Ah, también viajaba (no sabemos cómo) sin tarjeta de crédito.

En el mapa parecía estar más cerca, siendo Tailandia un país tan estrecho, pero al final no llegamos hasta bastante tarde a nuestro destino. Krabi es una pequeña ciudad cerca del mar Andamán, y en sí no tiene muchas cosas de interés para el viajero, pero es una base ideal (y barata) para explorar la costa y las islas cercanas. Aquí cerca se encuentran unas de las playas más hermosas del mundo (incluso una de ellas la han votado como la mejor playa del planeta). Son las playas más paradisíacas que os podéis imaginar; la imagen perfecta que tenemos todos de Tailandia y que está en todas las postales. Arena blanca, aguas turquesas y perfectamente cristalinas… Desafortunadamente, los precios de alojamiento y comida están increíblemente inflados. Así que, como muchos otros mochileros, nos quedamos en un hostal barato en Krabi, e hicimos excursiones en barco a los mejores sitios.

La primera excursión que hicimos recorre las Islas Phi Phi, donde visitamos la famosa Bahía Maya, conocida por la película “La Playa”, y otros rincones maravillosos. También hicimos snorkeling en mar abierto y vimos peces de mil colores. Esta excursión es la que hace TODO EL MUNDO, por lo tanto, en algunos sitios estábamos como sardinas en lata y por muy bonitas que sean, estas playas pierden un poco del encanto.

La segunda excursión, llamada 4 Islas, la hicimos en un barco más pequeño, costaba la mitad y recorría tres islas (más una playa en la costa), menos conocidas. Las playas no son menos impresionantes, pero hay mucha menos gente, y suficiente espacio para todo el mundo. Aquí fuimos con un grupo más pequeño y el ambiente era mucho más amistoso. Conocimos a dos mallorquines, padre e hijo, y pasamos un día genial con ellos!

No hay mucho más que contar, estas playas hay que verlas con tus propios ojos y las recomendamos a todos los que visteis este país. Igual que Leonardo DiCaprio, que busca la playa perfecta, nosotros también la hemos encontrado en Tailandia.

Sabías que… Una escena muy famosa de la película de James Bond “El hombre de la pistola de oro” fue grabada en una de las islas.

Precios medios de Krabi y alrededores:

Viaje Ko Samui- Krabi: 15 euros
Hostal en Krabi: 9 euros
Excursión a Ko Phi Phi: 25 euros (Incluye almuerzo)
Excursión a 4 Islas: 10 euros (incluye almuerzo)

Tup Island- nuestro favorito

Tup Island- solo accesible cuando hay marea baja

Poda Island

Ko Phi Phi

Como sardinas en Maya Bay

Ko Phi Phi

El medio de transporte

Bambu Island

6 enero, 2012

Navidad y Año Nuevo en Ko Samui

21 de diciembre de 2011 – 7 de enero de 2012

Después de mucho viajar de un lado a otro, dos semanas en una isla paradisiaca en el golfo de Tailandia nos vino de maravilla. De Phnom Penh cogimos un avión a Bangkok donde pasamos la noche en el aeropuerto y a la mañana siguiente otro con destino Ko (isla) Samui.

Dividimos nuestra estancia en dos. La primera semana nos quedamos en un pequeño apartamento (éramos todavía 3, y no nos salía mal de precio) en la parte con más marcha de la isla, Chaweng. Nuestro apartamento estaba un poco apartado de todo el jaleo y nos gustó mucho, pero la verdad es que el centro de Chaweng no nos llamaba mucho la atención. Mil turistas por metro cuadrado y todo está pensado para que sufran un choque cultural más leve posible, es decir tiendas internacionales, restaurantes con menús en una decena de idiomas (menos el thai, por supuesto) y precios cinco veces más caros que el resto del país. Solo fuimos al centro para ir al super (un Tesco británico, cómo no) para comprar comida. Esa semana cocinamos todos los días (una cosa que habíamos echado de menos-¡fregar no tanto!). Una excepción: en Noche Buena tocó una lujosa cena en la playa (un regalo de Papa Noel).

La segunda semana nos quedamos en la parte norte de esta pequeña isla, en una playa que se llama Mae Nam. Esta parte nos gustó mucho más… más auténtico y menos guiri 🙂

Aquí nos quedamos en un hotel en la mismísima playa sin posibilidades de preparar nuestra propia comida. Pero eso no nos suponía un gran problema ya que Mae Nam tiene una cantidad y variedad bastante decente de restaurantes, algunos de ellos son típicos puestecillos que sirven arroz frito y tallarines por un euro donde puedes comer con los locales y otros más sofisticados. Nuestro favorito sin duda fue [email protected] . Es fácil pasar por delante, ni siquiera parece un restaurante y es llevado por la encantadora Sue. Ella sola prepara toda la comida (menos mal que no puede haber muchos clientes a la vez-solo hay dos mesas). Muchas noches (incluida Noche Vieja) fuimos allí a cenar y nos contaba un poco su vida. Durante 20 años ella y su familia llevaba un restaurante thai en Sidney, Australia, y con mucho éxito. Ahora es uno de los restaurantes orientales más populares de la ciudad, y con precios bastante importantes. Pero después de tantos años de trabajo duro, Sue quiso volver a su tierra natal y a una vida tranquila en esta isla. ¡Suerte para nosotros! En su pequeño restaurante pudimos probar comida thai que no sabía como ningún otro sitio, y todo por una fracción del precio australiano. Recomendamos la Som Tam, ensalada de papaya verde, una verdadera delicia y el número 46 de las 50 comidas más deliciosas del mundo según la CNN.

De Ko  Samui no tenemos mucho más que contaros… Aparte de comer muy muy bien, no hemos hecho más que bañarnos en la playa, leer más de 10 libros (en el Kindle, por supuesto) , ponernos en contacto con los nuestros y hacer planes para la siguiente etapa del viaje (Indonesia y Australia, sobre todo).

Una advertencia a los mochileros más económicos: Ko Samui no es un destino muy barato – ¡y aún menos en Navidad! Los taxis tienen que ser los más caros de toda Tailandia. Pero como en cualquier lugar, hay chollos como ArunSamui, solo hay que trabajar un poco más para encontrarlos…

Precios medios en Ko Samui:
Taxi 10 km: 11 euros(!)
Ensalada de papaya verde: 2 euros

Por fin playa!!

Noche vieja en la playa

Nuestro restaurante favorito en Mae Nam

Preparación de la deliciosa ensalada de papaya

noche vieja en arunsamui

relax en Mae Nam

10 diciembre, 2011

Conociendo Camboya

7-11 de diciembre de 2011

Al final decidimos irnos de la tranquilidad de Si Phan Don (¡antes de acabar en coma!) y dirigimos nuestros pies inquietos hacia el Sur y la frontera con Camboya. Hemos quedado con mi hermana Sofía en Siem Reap pero por alguna razón nos sobran días para ese encuentro. Así que en vez de hacer un largo viaje de por lo menos 15h lo partimos en varios días y conocemos algunas ciudades menos turísticas sobre el camino.

El primer día hacemos Si Phan Don – Kratie y al final se hace largo el viaje ya que hay bastante tiempo de espera en la frontera. La ciudad de Kratie no se va a encontrar en la lista de nuestras favoritas. Recuerda a una ciudad provincial cualquiera de la India; totalmente desordenada, con basura tirada por todos lados y todas las calles en obras. Situada al lado del Mekong, tiene un paseo a la orilla del río que podría ser bastante agradable, si no estuviera cubierta de basura. Allí pasamos la noche en un hotel aceptable y cenamos en un puestecillo de tallarines fritos por un dólar cada uno, pero no deshacemos mucho las mochilas.

Aprendemos que en Camboya hay que manejar dos tipos de moneda; los dólares sirven para casi todo; los hoteles, autobuses y cosas para “falangs”. Los autóctonos riels son para gastos más pequeños. Normalmente los precios están puestos en dólares y en riels.

El segundo día hacemos el tramo Kratie- Kampong Cham, de unas 4h. Infinitivamente más ordenada y con un paseo largo y bastante limpio al lado del Mekong, está ciudad nos gusta más. Pasamos una tarde tranquila, paseando a lado del río viendo a los camboyanos haciendo footing o tomando una Angkor (la cerveza local) viendo la puesta de sol. Todo el mundo come huevos crudos- los vendedores ambulantes los venden calientes sobre una rejilla pero crudos por dentro y se beben enteritos- no nos hemos atrevido a probarlos… Los pijamas en Camboya parecen estar de moda. ¡Sobre todo las chicas los llevan puestos todo el día!

Al día siguiente cogemos otro autobús, está vez a Siem Reap- un viaje de unas 6h. Famosa por los fantásticos templos de Angkor, está ciudad es una parada imprescindible para cualquier viaje por el sureste asiático. Nada más bajarnos del autobús nos rodean decenas de conductores de tuk-tuks que nos quieren llevar a algún hostal – no nos habíamos sentido tan agobiados desde la India.

Los primeros días en Siem Reap nos los tomamos con calma, conociendo poco a poco la historia de Camboya y su situación actual. A la mayoría de la gente el nombre de la organización Khmer Rouge da escalofríos, pero estando en el país donde sucedió esa matanza tan organizada y cruel nos rompe el corazón. Nada más pasar la frontera, nos ponen una película en el autobús sobre esos oscuros años. Creo que a todos que estábamos en ese autobús se nos ponían los pelos de punta y nos daba algo sobre lo que reflexionar. Quizás la ponen también para que los mochileros, que a veces regatean duro solo para ganar unos céntimos (que para nosotros no es nada pero para la gente local puede hacer mucha diferencia), sean más humildes y pongan las cosas en perspectiva.

Aunque la generación más joven parece haber escapado ese trauma, se ve una tristeza en mucha gente más mayor. Camboya tiene un gran número de gente minusválida como consecuencia de las muchas minas antipersona, y muchos de ellos se ganan la vida mendigando o vendiendo postales o libros en la calle. Uno de ellos, un hombre de 41 años sin manos, vende libros en una calle de Siem Reap y nos cuenta su historia. Allí compramos un libro que recomendamos a todo el mundo. Se llama First they killed my father (Primero mataron a mi padre), de Loung Ung (una superviviente de la matanza que llevaron a cabo los Khemers rojos, que más tarde emigró a EEUU).

Esperamos que la siguiente entrada sea más positiva- y seguro que lo será, ya que tratará de los templos de Angkor, una de las verdaderas maravillas del mundo.

Gastos medios:
Visado a Camboya: 30 USD
Viaje Si Phan Don- Kratie: 16 euros
Viaje Kratie- Kampong Cham: 4 euros
Viaje Kampong Cham- Siem Reap: 5 euros

La epecialidad culinaria local

Cualquier cosa se puede transportar en una moto

Nos preparan unas tallarines para cenar

Kratie en obras

1 diciembre, 2011

Vientiane – Kong Lor -Thakek (y la dura vida del viajero en las carreteras de Laos)

25- 30 de noviembre de 2011

De la bonita ciudad de Luang Prabang nos dirigimos a la capital de Laos, Vientiane, a casi 400 km al sur. El viaje se hace muy largo… lo que se suponía que eran 9h se convirtieron en 11h, casi sin paradas y sobre una carretera con muchas curvas y baches.

Llegamos a Vientiane por la noche y no encontramos alojamiento, situación que no nos ha ocurrido casi nunca. Tras media hora preguntando en hostales (todos dicen que “full”) encontramos un sitio poco alegre, pero en el que sí tienen una habitación libre. Quizás porque nos gusta tan poco el hotel, o porque no hay muchas cosas que ver, nos quedamos en la ciudad sólo 2 noches. Con sus 200.000 habitantes, no parece la capital de un país, más bien una ciudad provincial, pero es agradable para pasear a la orilla del Mekong o comer en alguno de los muchos restaurantes.

Nuestro siguiente destino son las cuevas de Kong Lor, situadas en un valle bastante remoto. En principio parecía complicado llegar allí, pero tenemos suerte y encontramos un autobús público que va directo (con parada en cada aldea, los 200 km se hacen en 7h…). Cogiendo autobuses públicos siempre se aprenden muchas cosas del país:

1. Las cosas extrañas que la gente se lleva cuando van “al pueblo”. Por ejemplo: cientos de ladrillos, decenas de barras de pan de panaderías en Vientiane (luego nos enteramos que estás son para los “falangs” ya que la gente allí no sabe hacer pan, y tampoco lo come), un montón de ollas de varios tamaños, pollitos en una jaula y ¡hasta una moto!

2. La vida en la carretera es dura: los autobuses laosianos hacen muy pocas y demasiado rápidas paradas para nuestro gusto, y nunca hay servicios (las chicas tenemos que buscar algún arbusto).

3. Los problemas mecánicos son frecuentes; estuvimos parados cerca de una hora mientras cambiaban una rueda pinchada.

Llegamos al pueblo de Kong Lor al atardecer y todavía tenemos que encontrar nuestro alojamiento. Es un pueblo remoto, nadie habla inglés y ni siquiera hay ni un tuk-tuk que nos pueda llevar (los tuk-tuks son omnipresentes por todo el sureste asiático y hasta pesados con su “Where you go, Mister?”). Así que empezamos a caminar entre aldeas y campos de arroz y después de media hora o así, con nuestras espaldas quejándose bastante, encontramos nuestro sitio: unas casitas de bambú al lado de un pequeño río. El entorno es precioso, y la habitación muy pero muy básica 🙂 Esa noche nos acostamos a las 21h como la gente del pueblo porque después de ponerse el sol no hay nada que hacer, y nos despertamos con el gallo a las 6.

Después de un desayuno también muy básico al lado del río nos vamos a ver las cuevas. No nos encontramos con muchos otros “falangs”, cosa que nos sorprende porque las cuevas son bastante famosas, debe ser porque están tan lejos de todo.
Las cuevas son en realidad un largo túnel de 7km por donde fluye un río muy frío y pasa por debajo de una enorme montaña. Para a verlo se contrata a un barquero que te lleva por su pequeño e inestable barquito de madera, excepto por un tramo que está un poco más iluminado y puedes caminar. ¡Menuda aventura! La única luz es la de la linterna del barquero, a veces estás sumergido en una oscuridad total, y a veces puedes vislumbrar la magnitud del túnel (con una altitud de 100m en algunos sitios recuerda a la bóveda de una catedral). Desde luego, Kong Lor se encontrará en nuestro Top 10 del sureste asiático.

Después de otra noche en nuestra casita de bambú nos vamos en tuk-tuk a la siguiente ciudad en la carretera hacia el Sur, Thakek. No tiene mucho para entretenernos pero estamos demasiados cansados para hacer otro viaje en una carretera polvorienta de Laos y ¡necesitamos una ducha caliente!

Precios medios:
Autobús Luang Prabang – Vientiane: 16 euros
Autobús Vientiane- Kong Lor: 14 euros
Viaje en un barquito por la cueva (dos personas): 11 euros

Cueva de Kong Lor

dentro de la cueva

Entramos en la cueva

Vistas desde el hostal

Nuestra casita de bambú

Pueblo de Kong Lor

Parada técnica

donde vamos a dormir?

26 noviembre, 2011

Luang Prabang- La (cara) perla del Este

20- 24 de noviembre de 2011

Nuestro siguiente destino en Laos es Luang Prabang, una ciudad muy bonita, reconocida como patrimonio de la humanidad, por sus muchos templos budistas y arquitectura francesa colonial.
La mejor manera de transportarse de Huay Xai a Luang Prabang es en barco por el río Mekong. El romántico viaje dura casi dos días enteros, con parada nocturna en el pueblo de Pakbeng. La alternativa es un viaje en autobús de 14 horas sobre carretera polvorienta y con muchas curvas.

Tras dos días en barco, y antes de eso, 3 días en la jungla, decidimos que Luang Prabang es un buen sitio para darnos un pequeño lujo, y nos quedamos en un sitio más caro que costumbre con la primera ducha de verdad (con propio recinto) en cuatro meses (normalmente las duchas en Asia son únicamente una alcachofa en la pared que moja todo el suelo y el váter).

Pronto nos dimos cuenta que Luang Prabang no es un sitio especialmente barato. Aparte de los hoteles, la comida tiene casi precios europeos, y para entrar en muchos templos tienes que pagar entrada (cosa que no vimos nunca en, por ejemplo, Tailandia). Aunque todavía un destino mochilero, Luang Prabang con su nuevo aeropuerto, también recibe manadas de turistas que vienen en viaje organizado. Esto inevitablemente sube la calidad pero también los precios.

Esto no significa que no hay chollos por encontrar para el mochilero determinado 🙂 Al lado del río Mekong hay algunos puestecillos que sirven tallarines por un euro y una noche probamos hacer nuestra propia sopa. Todas las mesas están preparadas con un hueco incorporado donde ponen el carbón. Encima colocan una olla con caldo y te dan un plato con los ingredientes a echar cuando empiece a hervir el agua: verduras verdes cuyos nombres desconocemos, setas, tofu, tallarines, ajo, unos chilis y huevos. ¡No estaba nada mal!

Luang Prabang tiene más 70 templos, y los más importantes están situados a una distancia cómoda de la zona de hoteles. Desde uno de ellos, encima de una colina, veías toda la ciudad y los alrededores- el sitio perfecto para ver la puesta de sol. ¡Al final acabamos con sobredosis de templos! Antídoto: excursión a las cascadas Kuang Si a unos 30 kms de la ciudad (con chapuzón incluido). ¡Preciosas!

El último día nos levantamos temprano, sobre las 6 de la mañana para un evento bonito. Todas las mañanas decenas de monjes de la ciudad acuden a la calle principal para recibir donaciones de la gente, que se coloca en fila, sentada, esperando a la larga cola de monjes. Cada monje recibe en su cesta un poco de arroz, verduras y fruta. Todo ocurre en silencio absoluto. Aunque vimos algún que otro extranjero haciendo donaciones, no se les anima a los turistas a participar ya que para los monjes este acto no es una atracción turística ni comercial.

Luang Prabang nos ha encantado pero todo bueno termina y por el bien de nuestro bolsillo toca moverse un poquito otra vez. Siguiente destino: la capital, Vientiane, casi 400 km al sur.

Precios medios en Luang Prabang:
Viaje en barco de dos días  Huay Xai-Luang Prabang: 25 euros
1 Capuccino en una cafetería cualquiera: 1,5 euro
Sopa para dos “haz-lo-tu-mismo”: 2 euros

Viaje en barco por el río Mekong

Cascadas de Kuang Si

Bonitas cascadas de Kuang Si

Cascadas de Kuang Si

Los ingredientes

Preparando la sopa

Vistas de Luang Prabang

Uno de los complejos de templos

Templo de Luang Prabang

Monjes recibiendo donaciones

21 noviembre, 2011

Chiang Rai y la frontera con Laos

13-16 de noviembre de 2011

De Pai cogimos un autobús de vuelta a Chiang Mai, y desde allí otro autobús de 3 horas hacia la ciudad más al norte de Tailandia, Chiang Rai. Más pequeña y menos turística que Chiang Mai, está ciudad tiene suficiente para entretenernos un par de días antes de pasar a Laos.

Hay unos cuantos templos bonitos (no pueden faltar!), un mercadillo bastante interesante y varios sitios para comer decentes (encontramos un sitio vegetariano que nos encantó- no hablaban nada de inglés pero por lo menos sabíamos que no nos echaban nada de carne a la comida).
En Chiang Rai decidimos separarnos: Sofia vuelve a Chiang Mai para aprender tailandés durante unas semanas y nosotros seguimos a Laos. Nos encontraremos más tarde en Camboya.

Así que después de dos días en Chiang Rai nos despedimos en la estación de autobuses y cogimos un autobús público de los años 70 hasta la frontera y el pequeño pueblo Chiang Khong. Los trámites son muy fáciles: primero pasas por emigración, los thais te ponen el sello de salida del país, coges un barco que cruza el río Mekong en 5 minutos y al otro lado los laosianos sonrientes te dan la bienvenida. 10 min más tarde y 35 dólares más pobre tienes tu visado y puedes quedarte en el país durante un mes.

El pueblo fronterizo en Laos, Huay Xai, es bastante humilde, y las opciones de alojamiento y de comida no son las mejores, pero aceptables para pasar una noche. Además no es tan barato como uno se imaginaría. Aquí una habitación decente no baja de los 8-9 euros y la relación calidad-precio no es muy buena (mientras en Tailandia por 8 euros teníamos una habitación muy bonita y para 3). Suponemos que la demanda es bastante alta, y realmente no tienes otra opción, por lo tanto pueden poner los precios que quieran. Pasando a Laos empezamos a tomar el Malarone; la medicación para la malaria, ya que se considera una zona de riesgo.

La mayoría de la gente viene aquí o bien para coger un barco temprano a Luang Prabang (conocida como una de las ciudades con más encanto en todo el sureste asiático) o hacer la Gibbon Experience. Nosotros haremos las dos cosas, pero para eso tendréis que esperar un poco más!

Precios medios en Chiang Rai y Huay Xai:
Visado en Laos: 35 dólares
Barco que cruza la frontera: 1 euro
Autobús Chiang Mai- Chiang Rai: 3 euros
Habitación doble en Huay Xai: unos 9 euros

Templo de Chiang Rai

En nuestro vegetariano favorito

Templo de Chiang Rai

Mercadillo de Chiang Rai

Puesta de sol sobre el Mekong

Huay Xai en Laos

Cruzando el Mekong para ir a Laos

14 noviembre, 2011

De vuelta a la naturaleza en Pai

9- 13 de noviembre de 2011

Tras algunos caprichos urbanos en Chiang Mai nos hemos ido a Pai, un pequeño pueblo en la montaña a unos 100km de la ciudad (3 horas en autobús). Subiendo por una carretera con muchas curvas, más de uno se ha mareado, pero tras 2 años en La Palma (la isla más empinada del mundo- ¡y la más bonita!) no nos parecía tan mala.

El pueblo no tiene gran cosa; restaurantes y hostales dirigidos a los turistas thais que vienen para pasar frío, los mochileros y los hippies. Las maravillas están en los alrededores- montañas verdes cubiertas de niebla, cascadas y pequeños pueblos donde la todavía predomina la vida tradicional. Lo mejor es alquilar una bici o una moto. Para hacer un poco de deporte hemos optado por la primera. El primer día, un poco emocionados, quisimos llegar a una cascada y un mirador y acabamos agotados! El mapa no estaba nada a escala, y lo que parecía unos pocos kms se prolongó mucho… y siempre cuesta arriba, claro. Una vez era tan empinada la subida que tuvimos que dejar las bicis y seguir a pie. El segundo día lo tomamos con mucho más calma y solamente fuimos a una clase de yoga (¡impresindible en cualquier estancia en Pai!).

¡El alojamiento en Pai ha sido todo un acierto! Nunca nos habíamos quedado en nada por el estilo. En Amys Earth House, a unos 4 km de Pai, ofrecen pequeñas casitas hechas de barro y con baño al aire libre (¡pero con privacidad!), en un jardín tropical con vistas sobre el valle (¡abajo podéis ver las fotos!). Los dueños, una pareja thai-británica, hacían todo para que estuviéramos bien. Todas las noches Nety nos preparaba una cena tradicional buenísima que tomamos en el jardín y nos enseñaba algunos secretos de la cocina tailandesa. Pasamos unos días super relajantes allí, jugando a las cartas, al billar o con los dos cachorros y cinco gatos.

Nuestra estancia coincidía con el Loy Krathong, una fiesta que se celebra en toda Tailandia en la que se fabrican balsas de flores y se las hace navegar por un río. En su balsa cada persona deja un papelito con su nombre, un pelo, un trocito de uña y tres monedas y en el momento de soltarlas por el río, pide un deseo. También se enciende las típicas lamparillas de papel y el cielo se llena de luces amarillas. Con nuestros huéspedes fuimos a la orilla por la noche para hacer navegar nuestras balsas y encender una lamparilla para la buena suerte. ¡Qué ambiente!

Una cosa que nos ha sorprendido mucho ha sido el descenso de la temperatura. La zona de Pai es famosa por sus fríos inviernos (claro, nosotros pensábamos que frío para los tailandeses no era tanto frío) y en el pueblo venden gorros y jerseys de lana. Por el día está muy agradable, pero por la noche hace mucho frío, como unos 10 grados… De hecho, no habíamos pasado tanto frío en todo el viaje y por primera vez, desde el Himalaya, sacamos los forros polares.

Precios medios en Pai:
Alquiler de una bici por un día: 1 euro
Noche en habitación doble en Amy’s: 11 euros
Una lamparilla de papel: 70 céntimos

Nuestra casita de barro

Cuarto de baño al aire libre

Aprendiendo a cocinar con Nety

A uno de los gatitos le gustaba nuestra casa

el jardín

llegamos al mirador

Empinado, empinado...

con las bicis

lamparilla de papel

A punto de soltar nuestra balsa de flores

11 noviembre, 2011

Elefantes, cascadas y masajes en Chiang Mai

2 -9 de noviembre de 2011

Debido a las inundaciones en la zona central de Tailandia tuvimos que cambiar un poco nuestros planes de viaje. Algunos viajeros que encontramos por el camino nos decían que Bangkok era “visitable” pero no lo teníamos nada claro, y cuando nos escribieron del hostal avisando que habían tenido que cerrar porque la primera planta estaba inundada, menos aún. En principio teníamos pensado pasar unos días en Bangkok, pero al final lo único que vimos de la capital fue el aeropuerto. De allí cogimos un vuelo interno, 700 km al norte, a la ciudad de Chiang Mai. Aunque es la segunda ciudad más grande de Tailandia, con apenas 200.000 habitantes nos pareció un sitio bastante tranquilo y relajado (eso sí, el tráfico un poco caótico).

Después de unos días se unió mi hermana pequeña, Sofía, para compartir el recorrido por el Sureste Asiático con nosotros. Aparte de traer pequeños lujos de Europa, ¡teníamos muchas ganas de ver una cara conocida!

Chiang Mai es la capital cultural de Tailandia con más de 300 templos budistas (algunos de ellos espectaculares) y es el sitio perfecto para aprender a ser “thai”. Hay cientos de sitios que ofrecen cursos de cocina thai, cursos del idioma (esos profesores no lo tienen fácil- ¡hasta ahora el thai nos ha parecido una lengua totalmente incomprensible!), cursos de pintura thai y de masajes. Para mi cumple me regalaron un curso de introducción en masaje thai- es brutal (¡literalmente!). Si alguien ha tenido la oportunidad de probarlo, sabe que utilizan todo su peso, las manos, los codos y los pies para estirarte y enderezarte. ¡Te deja con agujetas!

La zona montañosa alrededor de la ciudad ofrece todo tipo de aventuras: senderismo, ciclismo de montaña, rafting, tirolinas en la jungla a 30m de altura, visitas a pueblos remotos de tribus y mil cosas más. Al final para evitar jaquecas contratamos una excursión en grupo desde nuestro hostal. Incluía un poco de todo: 1h de ruta por la jungla encima de un elefante, 2h horas de senderismo hasta una cascada donde nos bañamos, almuerzo en el bosque. Y después lo mejor: 1h de rafting-descenso por un río de aguas blancas (se llama así por la espuma que genera la turbulencia). ¡Adrenalina pura! Desafortunadamente no hay pruebas gráficas del rafting porque había que elegir entre agarrarse a la barca o a la cámera…Terminamos el día medio sumergidos en el agua en una barquichuela de bambú (esto fue más abajo por el río donde el agua no era tan turbulenta). Lo pasamos genial con el grupito (muy internacional!). Eso sí, es muy turístico y todo pensado de antemano, pero a veces está bien que te lleven…

La verdad es que los días en Chiang Mai se pasaron volando. Es un sitio muy agradable para la primera toma de contacto con Tailandia, para ver un poco de su cultura y probar alguno de sus platos deliciosos en el Mercadillo de Noche. Esto último ha sido todo un descubrimiento ya que en la India en general no vimos nada por el estilo. Por lo visto todas las ciudades en el Sureste Asiático tienen su Mercadillo Nocturno donde puedes cenar en algún puestecito por menos de 1 euro. Puedes observar todo el (rápido) proceso de preparación y en unos segundos tienes delante de ti un plato con arroz humeante y verduras ardiendo directamente del wok.

En general hemos visto que el alojamiento es más barato aquí que en la India. Por lo menos recibes mucha más calidad por tus baths que por tus rupias. La comida en los restaurantes parece un poco más cara, pero siempre puedes optar por un puestecito. De momento nos parece que Tailandia es un país mil veces más fácil de recorrer para el viajero independiente. Todo está muy preparado para el turismo, sea de tipo mochilero o de “todo incluido”.
Todo esto, quizás, a expensas de la autenticidad o de que en ningún momento vas a estar sólo.

Precios medios en Chiang Mai:
Vuelo Bangkok-Chiang Mai con AirAsia: 40 euros
Curso de masaje de un día (con almuerzo incluido): 20 euros
Plato de verduras y arroz en un puestecito: 70 céntimos
1 hora de masaje thai: 3,5 euros
Excursión por la jungla de un día: unos 20 euros
Habitación doble bonita: 8 euros

¡Qué fría estaba el agua!

Por fin llegamos a la cascada

Sofia apuntando fuerte (el premio: una cerveza)

Paseo en elefante

Paseo en elefante

Uno de los muchos templos en Chiang Mai

Otro templo en Chiang Mai

Mercadillo Nocturno

Mercadillo Nocturno

Probando sushi vegetariano