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Archive | febrero, 2012
26 febrero, 2012

Caravaning en Australia: Parte II

20-26 de febrero de 2012

Eden- Snowy Mountains-Bendigo- Grampians

Distancia total: 1200 km

Salimos de Eden con dirección noroeste, hacia la pequeña ciudad de Cooma donde recogimos toda la información que necesitábamos sobre las Snowy Mountains, o como las llaman aquí, las Snowies. Gran parte de las Snowies está dentro del parque nacional Kosciuszko (el nombre viene de un explorador polaco), que es uno de los parques nacionales más populares de esta parte del país. Como podéis imaginar por el nombre (no se llaman las Snowies por nada), en invierno se convierte en un concurrido resort de esquí, y los precios de alojamiento son astronómicos, pero en verano hay espacio para todos y el acampar es casi gratis. Aquí se encuentra el pico más alto de Australia (Mt Kosciuscko-2228m), naturaleza virgen y un montón de senderos largos y no tan largos- así que nuestra idea era quedarnos por lo menos un par de días.

El primer día hicimos un poco de reconocimiento de la zona y tomamos café en un pueblo extraño llamado Jindabyne. Allí rellenamos el tanque de agua (no hay agua potable en el parque, ni baños con agua) y nos buscamos un sitio para pasar la noche. Para entrar en la parte sur del P.N Kosciuszko hay que pagar entrada, $16 por vehículo y es válido para 24h. Hay muchos sitios de acampada dentro del parque nacional que se pueden usar, pagando la entrada, claro. Así que pagamos por dos días y aparcamos la noche en un sitio cerca del pico y la ruta que íbamos a hacer el día siguiente. La verdad es que, allí en el medio del bosque, nos dimos cuenta que habría sido bastante difícil controlar las entradas de todo el mundo, pero ya que en Australia pone tantas facilidades (gratuitas) para el viajero, nos sentimos felices de contribuir un poco con el mantenimiento.

Cuando se había puesto el sol sacamos un poema que nos habían dado en la oficina de turismo de Cooma: The Man from Snowy River de Banjo Paterson. El “río nevado” nace en estas montañas y el poema trata de un hombre de la zona que doma caballos salvajes (todavía los hay por aquí). No habíamos oído nada sobre este poema pero ahora aprendimos que era una especie de orgullo nacional y literario. Así que, ¿qué sitio podría ser más adecuado para leerlo por primera vez que al lado del río Snowy bajo las estrellas?

Esa noche la pasamos allí bastante solitos (un en entorno digno de la Bruja de Blair) y nos levantamos temprano para empezar el objetivo del día, una ruta de senderismo de 22 km que incluía el pico más alto del país.

¡Ese día lo pasamos genial! El sendero pasaba por unos paisajes preciosos, lagos y ríos fríos, y algún que otro precipicio. Coincidimos con muy poca gente en todo el día, quizás porque había hecho muy mal tiempo los últimos días. Nosotros tuvimos suerte, aunque vimos unas nubes negras muy amenazadoras en la distancia. Con los pies cansados y la cámara llena de fotos cogimos el coche y nos fuimos a otra parte del parque para pasar la noche. Este camping parecía la residencia de un clan de canguros, ¡vimos por lo menos unos 50!

El tercer día en las Snowies nos dirigimos a la parte norte del parque, menos alpino y donde no hace falta pagar entrada y es gratis acampar. Si hacéis la cuenta, os podéis imaginar que necesitábamos urgentemente una ducha! Ya que los sitios de acampar en el norte eran iguales de espartanos como el sur, no había mucha esperanza allí. Pero una mujer muy entusiasta de la oficina del turismo en Cooma nos había recomendado una piscina natural encima de una fuente termal (que aparte de ser gratuita, siempre tenía la misma temperatura, unos agradables 27 grados). La aprovechamos bien hasta que empezó a llover a cántaros. Yendo más al norte esa lluvia se convirtió en granizo y nieve así que ese día no pudimos hacer mucho más.

Acampamos al lado de un lago que parecía un “loch” escocés y paró de llover justo para una preciosa puesta de sol.

Puesta de sol desde el camping

Puesta de sol desde el camping

Las vistas a 2000m de altura

Piscina termal: a falta de ducha

Uno de los lagos cristalinos

Uno de los lagos cristalinos

Ya hemos llegado a la cima

Un descanso por favor!

Parque Nacional Kosciuszko

Acampamos aquí, al lado del río nevado

El cuarto día nos despedimos de las Snowies y del frío, y tras una breve parada en un super en Tumut (¡llevábamos 4 días comiendo comida de latas y nos apetecía algo fresco!), conducimos unos 500km al suroeste, al estado de Victoria. Pasamos por ciudades como Holbrook, la ciudad del submarino (¿a 400km de la costa más cercana?).Tras unas horas en el coche nos dimos cuenta del cambio de temperatura. El norte de Victoria era seco, muy seco, y hacia muchísimo calor. Pasamos por una ciudad donde el termómetro marcaba 45 grados, cuando nos había nevado el día anterior. No habíamos pasado tanto calor desde quizás Rajastán, La India.

Paramos para la noche en un camping (de pago) en Bendigo, una ciudad medianamente grande para Australia. Al día siguiente solo tuvimos que conducir unos 200 km para llegar a nuestro destino, el pueblo de Halls Gap en el parque nacional Grampians.

Este parque no podía ser más diferente al anterior. Montañas quemadas, cañones, cascadas, rocas gigantes y mucho, mucho calor. También es una zona con mucha historia (no de la de los últimos 200 años, ¡sino de bastante antes!) y donde se encuentra un centro de cultura aborigen importante. La entrada al parque es gratuita. Aquí nos planteamos o bien quedarnos a dormir en el mismo parque en plan básico, o en un camping de pago. Optamos por lo último por dos razones: no había mucha diferencia en precio (nos ahorraríamos unos 5 euros durmiendo en el parque), y con la ola de calor se agradecía una ducha al final del día. Tampoco podríamos haber cocinado nada en el parque, porque debido a las altas temperaturas y viento, había una prohibición total de hacer fuego de cualquier tipo.

Pasamos dos días interesantes en este parque nacional, aprovechando las mañanas y las últimas horas de luz por que a mediodía no se podía ni estar en el sol. Ahora apetece un poco de brisa marina y un buen baño, así que siguiente destino, la playa.

Precios medios:

Entrada a P.N Kosciuszko: 12 euros

Camping en P.N Grampians: 10 euros

Camping de pago en Halls Gap: 15 euros

Grampians

Cascadas Mackenzie en Grampians

Grampians

Uno de los cañones de los Grampians

En el pico más alto de los Grampians

19 febrero, 2012

Caravaning en Australia: Parte 1

13-19 de febrero de 2012

Sidney – Blue Mountains- Kangaroo Valley- Jervis Bay- Narooma- Eden

Distancia recorrida: aprox 800km

Tras unos días soleados y divertidos en Sidney, ya era hora para ponernos al volante. La ruta principal de caravanas en Australia sigue la costa unos 2000km hasta Cairns en el Norte, y pasa por magníficas playas de surf, parques nacionales y la Gran Barrera de Coral. Pero como ya habíamos visto bastantes playas en el Sureste Asiático, no somos surferos y además ahora es época de lluvias en el Norte, decidimos hacer una ruta alternativa. Nuestra idea es ir de Sidney a Melbourne, con bastantes desvíos, en 3 semanas.

Salimos del centro de Sidney para recoger nuestra pequeña, y poco discreta, caravana. Salir de Sidney no era muy fácil, teniendo en cuenta que había que conducir por la izquierda (¡sobre todo las rotondas eran muy confusas!). Pero cogimos el truco pronto, y ya fuera de la ciudad era “todo tieso” durante 80km hasta Katoomba y las Montañas Azules.

Cuando llegamos, llovía… a cántaros. Enseguida buscamos la oficina de turismo (parece que cada pueblo, por minúsculo que sea, tiene una), cogimos unos mapas y localizamos la zona de camping (de pago). Este camping por suerte tenía una cocina cubierta (y tres o cuatro “barbies” [barbacoas] eléctricas- ¡no pueden faltar!) porque aunque nuestra caravana trae un pequeño hornillo de gas, era complicado con la lluvia y el viento.

No dormimos nada mal esa primera noche (un poco apretados pero más o menos cómodos) y la siguiente mañana estamos listos para explorar la zona. Hicimos una ruta de senderismo de unas 4h y vimos cascadas, viejas minas y, por supuesto, montañas azules. Terminamos el día viendo los “Three Sisters”- formaciones rocosas muy fotogénicas, y el símbolo de esta zona.

¿Veis las tres hermanas?

Blue Mountains

Preparando una pasta

Blue mountains

Por este puente llegas a los Three Sisters

Así es la caravana por dentro

Tras otra noche en el camping, arrancamos para Kangaroo Valley. Otra visita a una oficina de turismo (¡los baños están muy limpios!) y con un mapa nuevo visitamos las cascadas Fitzroy y el  valle muy pintoresco que da nombre a la región (pero no vimos ningún canguro). Aquí aprendimos que cualquier pueblo/edificio/puente que tenga más de 100 años se considera histórico. Tomamos un helado en una cafetería “histórica” y seguimos hacia la costa. Ya era tarde cuando llegamos a Jervis Bay, una bahía famosa por playas perfectas de arena blanca y aguas turquesas. Estábamos cansados y el medidor de gasolina estaba bajando peligrosamente, así que acampamos en el primer sitio que vimos- una playa con mesas de picnic y con baños públicos y donde no había ninguno de esos carteles tan hostiles de “No Camping”. Esa noche por suerte hizo buen tiempo y hasta pudimos hacernos una tortilla!

Al día siguiente visitamos Booderee National Park, uno de los 516 parques nacionales de este país. Allí nos encontramos con nuestro primer canguro en la carretera (nadie salió herido), y paseamos por los bosques del parque y las playas (el agua estaba muy fría!!).

Esa noche necesitábamos una buena ducha (con agua caliente) y nos fuimos a un camping de pago otra vez. ¡Cuánto les gusta a los aussies hacer acampada! Vimos algunas caravanas y tiendas de acampada realmente enormes y con mil accesorios. Pero nos dimos cuenta que, aparte de una ducha poco respetuosa con el medio ambiente, nuestros 30$ no estaban muy bien invertidos. La zona de cocina consistía en 3 “barbies” eléctricas (poco uso para dos vegetarianos con muchas latas de salsa de tomate y paquetes de pasta) y no había ni frigo ni microondas. Estaba pensado para la gente en esas caravanas enormes que viene con todo incluido.  Desde ese momento decidimos que lo nuestro sería caravaning a lo económico – alternando noches acampando en parkings, playas y zonas de picnics con algunas noches en campings de pago.

Cascadas Fitzroy

Puente histórico en Kangaroo Valley

Kangaroo Valley

Parque Nacional Booderee

El día siguiente seguimos la costa, y después de algunas paradas llegamos por la tarde al pueblo de Narooma, un lugar bonito y muy tranquilo donde nos sacamos unas fotos con la roca Australia – una roca con un hueco en medio que tiene la forma de Oz (así llaman a Australia la gente de aquí), y con unas focas que estaban allí descansando J . Esa noche la pasamos en un pequeño parking al lado del mar y con nuestro baño propio. Por la noche había tormenta, pero cuando nos despertamos con el amanecer, al lado del mar y esa playa tan hermosa, los dos tan solitos, pensamos que era uno de esos momentos “que no tienen precio”.

Seguimos la carretera hacia el sur, siguiendo las caravanas (de aussies, no las alquiladas) que van de un pueblo pintoresco con playa preciosa, a otro. Paramos en otros dos parques nacionales, Wallaga y Mimosa Rocks, y vimos muchos canguros. Por la tarde llegamos al último pueblo costero que vamos a visitar por ahora, Eden. Aquí el camping estaba tan preparado, con cocina equipada y baños muy limpios, que decidimos quedarnos dos noches. Un sitio ideal para recargar las pilas (las nuestras y de los aparatos electrónicos) antes de nuestra siguiente aventura en las Snowy Mountains.

Australia Rock

Amanecer desde la caravana

Unos canguros amistosos

Parque Nacional Mimosa Rocks

Precios medios:

Alquiler de una pequeña caravana: depende del modelo, de la época del año, si quieres seguro todo riesgo y más cosas – pero puede ser desde los 30-80 euros/día.  Mucha gente que viaja durante meses por Oz se compra una de segunda mano pero si solo vas a estar unas semanas a lo mejor no merece la pena el papeleo.

Llenar el depósito: 50 euros

Noche en un camping de pago: 15-25 euros

 

14 febrero, 2012

Sidney: La ciudad perfecta

9-13 de febrero de 2012

Tras un vuelo nocturno de 5 horas desde Bali, aterrizamos a las 7 de la mañana (hora de Australia del Este) en Sidney. Tras hacer la cola en el aeropuerto, y ser reclamado por el departamento de inmigración (afortunadamente todo quedó en un rápido chequeo del pasaporte), cogimos un autobús –más bien una minifurgoneta- gratuito que la gente del hostal ponía a disposición de los visitantes.

Al llegar al hostal nos dimos cuenta que se habían acabado los lujos del sudeste asiático: por menos de la mitad de lo que pagábamos en Sidney por una habitación con otras 2 personas más, y baños compartidos, en Bali teníamos una habitación doble, con desayuno incluído. Habrá que apretarse un poco el cinturón en este nuevo país…

El hostal donde nos quedábamos (el Original Backpackers) está situado en Kings Cross, la zona mochilera de Sidney, y a sólo 25 minutos caminando del centro. El primer día no habíamos dormido apenas, así que nos lo tomamos con calma, dando un paseo hacia el centro y tomando unas cuantas fotos del icono de Sidney, la famosa “Opera House”. Lo bueno de quedarse en un albergue de mochileros es que es muy fácil hacer amigos, las conversaciones empiezan en un abrir y cerrar de ojos. Conocimos a gente de todo el mundo; muchos de ellos venían a Australia con una visa de trabajo de un año esperando pagarse su estancia con trabajos esporádicos (aquí en Australia es habitual encontrar granjas que dan trabajo durante unas 5-6 horas al día a cambio de comida y alojamiento). Otros muchos iban a hacer la habitual ruta de mochileros, entre Sidney y Cairns, al Noreste, en algún tipo de vehículo, ya que la mejor manera de moverse por aquí es en un coche/furgoneta/caravana/cualquier cosa que tenga ruedas y que recuerde remotamente a un coche.

A los australianos les encanta hacer barbacoas (“barbies” como las llaman ellos). Una de las tardes en el hostal hicieron una allí para todo el mundo. Siendo vegetarianos, tuvimos que conformarnos con las verduras, la ensalada y las patatas fritas. Aún así nos apuntamos, para vivir en primer persona una de las experiencias de Australia.

Nosotros nos apuntaremos a la moda, y al dejar Sidney alquilaremos una furgoneta-caravana con Jucy, que viene equipada con un pequeño frigorífico y una cocina aún más pequeña, y con la que durante 3 semanas cubriremos el trayecto Sidney-Melbourne a nuestro aire.

Pero volviendo a la capital de este enorme, pero deshabitado país (en una superficie similar a toda Europa vive la mitad de habitantes de España), desde el primer día nos enamoramos. Parques inmensos, calles anchas, playas limpias y bien equipadas, junto a una miríada de cafés y restaurantes hacen de Sidney una ciudad ideal tanto para una breve visita como para lugar donde vivir (como única nota negativa, los precios del alojamiento y comida).

Hemos descubierto que los australianos son gente realmente amable y hospitalaria: en cualquier tienda/supermercado/restaurante serás recibid@ con la pregunta: “How are you today?” (¿Cómo estás hoy?), y la atención al preguntar por direcciones será inmejorable, siempre con una sonrisa. Otra faceta que los define es su afición por el deporte: en cualquier calle (incluso en pleno centro de Sidney), encontrarás a muchos “sidneysiders” (en español no hay gentilicio para los habitantes de Sidney) haciendo footing, flexiones, abdominales… Al igual que en las playas, donde se une su pasión por el surf y el volley-playa…

El segundo día en Sidney, siguiendo las indicaciones de varios australianos que habíamos conocido en el viaje, cogimos un ferry público hacia Manly, un barrio en las afueras. El ticket cuesta 5 veces menos que un barco para turistas, y las vistas son similares. En el barco conocimos a Pablo, un sevillano que nos acompañaría a lo largo del día, paseando por la playa y los alrededores.

Al día siguiente visitamos una de las playas más famosas de Sidney, “Bondi beach”, el lugar favorito para pasar un día de fin de semana para familias, surferos y “gente guapa” (los apartamentos en la zona tienen precios estratosféricos). Nos acompañó Elodie, una chica francesa que vivía en nuestro hostal. Tras ver una buena racion de abdominales marcados, surferos y bañistas variados, fuimos caminando hasta Coogee a lo largo de la costa, de donde cogimos el autobús de vuelta al hostal (previo paso por el centro comercial para renovar parte del vestuario).

El último día, como ya habíamos visto lo más importante de la ciudad, nos dedicamos a pasear sin rumbo fijo, caminando a través del famoso “Harbour Bridge”, donde tuvimos unas estupendas vistas de la Bahía. A la mañana siguiente cogeríamos un autobús a las afueras, a la oficina de Jucy donde íbamos a recoger la que sería nuestra casa y transporte a la vez…

Sabías que…

Australia es uno de los países con menor densidad de población del mundo (algo fácil de imaginar, viendo su extensión). Y otro dato curioso: aquí viven 150 millones de ovejas, pero ¡sólo 20 millones de personas!

Gastos:

Cama en dormitorio colectivo en Kings Cross: 24 euros

Ferry a Manly I/V: 12 euros

Viaje medio en metro: 2-3 euros

Cappuccino: 2,5 euros

Menú del día en un “food court”: 6-7 euros

“Barbie” (barbacoa) en el hostal: 4 euros

 

Con la Opera House al fondo

Con la Opera House al fondo

Opera House y rascacielos

Opera House y rascacielos

Vistas desde Harbour Bridge

Vistas desde Harbour Bridge

Centro de Sidney

Centro de Sidney

Sidney de noche

Sidney de noche

Con Pablo en Manly

Con Pablo en Manly

Bondi beach

Bondi beach

Tomando café con Elodie

Tomando café con Elodie

Calle de los mochileros

Calle de los mochileros

10 febrero, 2012

Nuestros favoritos del Sureste Asiático

Hemos pasado tres meses y medio en el Sureste Asiático. Innumerables templos, muchos viajes en tuk-tuk y, por lo menos, un plato de arroz frito al día.
No nos sorprende nada haber comprobado que esta zona es el número uno de destinos mochileros en el mundo. Templos en la jungla, preciosas playas de arena blanca, miles de cursos, excursiones, actividades y aventuras y lo que sin duda alguna tiene que ser la mejor relación calidad-precio del mundo (y no sólo hablando de comida).

Aquí vienen nuestros favoritos del Sureste Asiático- SEA- sin ningún orden en particular:

Angkor Wat (Camboya) Si, los vendedores son feroces y los conductores de tuk-tuk más pesados que en ningún sitio, pero, estos majestuosos templos que han resistido las fuerzas del tiempo y de la naturaleza, son de visita obligatoria al SEA.

Experiencia Gibbon (Laos). Tirándonos al vacio con la tirolina, durmiendo en una cabaña en un árbol a 30 m del suelo y despertándonos con los cantos de los gibones.

Chiang Mai (Tailandia). Esta ciudad del norte de Tailandia es uno de los pocos sitios donde hemos pensado “hmmm, aquí podríamos vivir…”. Comida increíble y barata, un clima agradable, cultura interesante, los mejores masajes thais del país, suficientes cursos y actividades para años, y naturaleza y montañas a la esquina.

Singapur. El antídoto perfecto tras 3 meses en la caótica India! Rascacielos, centros comerciales de ocho plantas, pasos de cebra, aceras y todo brillando relucientemente.

Ubud (Indonesia). La capital cultural de Bali es como una Chiang Mai indonesia. Rodeada de verdes campos de arroz, con cientos de sitios carismáticos y baratos donde comer y alojarse, Ubud es el sitio perfecto para sumergirse en la cultura balinesa. Durante el día, paseos por el campo, cursos de comida balinesa o de batik y yoga, y por la noche, espectáculos de baile y ceremonias. No es extraño que la gente vuelva año tras año.

Cueva Kong Lo (Laos). Fue toda una aventura sólamente llegar a este sitio remoto de Laos, y otra aventura pasar por esta cueva de 7 km de longitud en un barquito inestable y casi en total oscuridad.

Playas de Ko Phi Phi (Tailandia). Nuestra primera impresión cuando llegamos a Ko Phi Phi fue… WOW! Votadas como las playas más bonitas de nuestro planeta, no pudimos más que estar de acuerdo.

Comida de la calle (¡todos los países!). Comer en el SEA es toda una gran (y baratísima) experiencia. Nuevos sabores y olores (y colores), y hay cosas para todos los gustos (incluido cucarachas fritas y huevos “embrión”).

Volcanes de Java (Indonesia). No importan el madrugón ni el pelete, cuando sale el sol todo es revelado- picos de miles de metros que echan humo, y debajo, la jungla, todavía entre la niebla.

Playa de Ko Phi Phi (Tailandia)

Chiang Mai (Tailandia)

Mt Merapi (Indonesia)

Cueva Kong Lo (Laos)

Singapur

Comida callejera (Tailandia)

Angkor Wat (Camboya)

Baile balinés en Ubud (Indonesia)

Experiencia Gibbon (Laos)

9 febrero, 2012

Breve visita a Kuta (última parada en Asia)

4-8 de febrero de 2012

Después de más de una semana de paseos entre campos de arroz, bailes, restaurantes, cafés y algún que otro festival, llegó el momento de despedirse de Ubud. Cogimos el autobús dirección Kuta (allí coincidimos con una chica española), donde llegamos en poco tiempo (la isla de Bali no es tan grande).

En un primer momento, pensamos que habíamos llegado a “Benidorm”: una playa larguísima, llena de sombrillas; muchos restaurantes no demasiado baratos, bares y vendedores en la playa. ¡Ya echábamos de menos Ubud!

Los cuatro días que pasamos allí fueron bastante tranquilos: paseos matutinos por la playa, excursiones culinarias a Seminyak (el barrio “pijo” de Kuta, con una mayor variedad de restaurantes) y baños en la piscina del hotel. Uno de los días además quedamos a comer con Dan, escritor del blog “Tropical MBA”, que leo a menudo, quien nos contó que lleva ya algún tiempo viviendo en Bali.

No podemos decir que Kuta vaya a hacerse un hueco en nuestra lista de lugares favoritos. La playa estaba sucia, los restaurantes eran caros y la comida (salvo honrosas excepciones) no demasiado buena, y los vendedores especialmente insistentes. No obstante, pasamos unos días agradables y relajantes. Nos estábamos concienciando, porque acababa nuestra aventura asiática (después de poco más de 6 meses), y estábamos a punto de visitar un nuevo continente…

8 febrero, 2012

Ubud: corazón de la cultura balinesa

24 de enero- 4 de febrero de 2012

El turismo a Bali tiene básicamente dos vertientes. Mucha gente sólo conoce una de ellas: las playas con surfing y mucha marcha- una Ibiza en el mar de Java. Pero la otra es igualmente interesante (a su manera), y es la capital cultural de Bali, Ubud.

Aquí nos quedamos mucho más de lo que habíamos pensado inicialmente. Hay un número infinito de alojamientos buenos y baratos (y algunos no tan baratos); nosotros nos quedamos en el centro de Ubud, en un “homestay”. Teníamos un pequeño bungalow para nosotros solos, dentro de un complejo (con templo incluido) donde vivía una familia multigeneracional y numerosa. Los desayunos nos los servían en nuestra terraza y consistían en crepes y frutas tropicales.

La comida es otra razón por la que quedarse tiempo en Ubud. Decenas de restaurantes para todos los gustos y bolsillos, muchos de ellos con un componente ecológico/vegetariano/de comercio justo/vegano/macrobiótica/yóguica – sí, el ambiente es bastante “new age” o alternativo. Teníamos que ejercer mucho autocontrol para no gastar todo el presupuesto diario en comida, normalmente lo que hacíamos era hacer una comida barata (un plato indonesio en algún warung) y luego cenábamos en un sitio guay (enchiladas con guacamole, couscous, pasta primavera o hamburguesas de soja- también hay chuletones para los carnívoros), con algún que otro cappuccino.

La fascinante cultura balinesa, en una miríada de formas, es la atracción principal de Ubud. Hay cursos de pintura, batik, joyería, cocina, música y muchas otras cosas. También es un buen sitio para hacer yoga y meditación (probamos por primera vez la meditación tibetana con cuencos). Por las noches hay espectáculos de baile de varios tipos. Fuimos a ver el baile sobre fuego -el Kecak- y otro llamado Barong con unos trajes muy coloridos (fotos abajo).

Tuvimos la suerte de estar presentes durante una de las fiestas más importantes de Bali, el Galungan, que ocurre cada 210 días. Lo que se celebra durante varios días es el descenso a la tierra de los antepasados y de los dioses, que durante su estancia tienen que estar cómodos y se les presenta mucha comida y otras ofrendas continuamente. Para poder entrar en los templos nuestra familia nos prestó ropa tradicional (también, fotos abajo).

Siendo Galungan o no, la religión en Bali es muy muy importante. Se estima que las mujeres utilizan un tercio (¡!) de su tiempo despiertas en preparar ofrendas, atender ceremonias o limpiar después de las ceremonias. Lo podíamos observar en el hostal. Para alguien de fuera, todos los rituales que hacen durante el día resultan confusos e incomprensibles. Básicamente nos parecía que consistía en llevar ofrendas a los antepasados en el templo familiar, ofrendass en el templo comunitario y ofrendas en la calle, e incluía a todos los miembros de la familia (desde los nietos a los abuelos).

Después de unos días, ¡la sobredosis cultural es un hecho! Y el antídoto está a la vuelta de la esquina: verdes campos de arroz, senderos, ríos y montañas para explorar a pie o en bici.

Por último, Ubud es un buen sitio para mimarse.  Aprovechamos para darnos unos cuantos masajes balineses y ¡para cortarnos el pelo por fin!

Sabías que… la mayoría de balineses, tanto hombres como mujeres, se llaman o Wayan, Made, Nyoman o Ketut (significando el primero, segundo, tercero y cuarto- refiriéndose al orden de nacimiento). Por lo tanto, es perfectamente normal que un hombre llamado Wayan se case con una mujer llamada Wayan y, como no, que su primer hijo/hija se llame Wayan.

Para leer:Come, reza, ama de Elizabeth Gilbert

Gastos en Ubud:

Masaje balinés de 1 hora: 5 euros

Espectáculo de baile: 7 euros

Habitación con desayuno en un “homestay”: 15 euros

Corte de pelo: 3 euros

Comida barata para dos en un warung: 2-3 euros

Comida internacional para dos en un restaurante guay: 10 euros

Vestidos para la ocasión

Galungan: ofrendas preparadas por la familia

Ofrendas en la calle

El misterioso baile Kecak

Baile Barong

Baile Barong

Verdes alrededores de Ubud

En la pelu

LA comida vegetariana abunda en Ubud

3 febrero, 2012

Ya llevamos 6 meses de viaje!

Pues eso, hace exactamente 6 meses, un 3 de agosto de 2011 (¡parece que fue ayer!), volábamos a Delhi, sin tener ni idea de lo que nos deparaba el futuro.

Hoy, 6 meses más tarde, seguimos sin tener ni idea 🙂

Esto es lo que han dado de sí:

  • 7 países visitados (India, Singapur, Tailandia, Laos, Camboya, Malasia, Indonesia), todos dentro de Asia
  • 10 vuelos (eso era fácil de contar), e innumerables horas en autobuses, trenes, rickshaws, taxis… 1 paseo en elefante (ese también era fácil de contar)
  • Hemos aprendido a decir «hola» y «gracias» en cerca de 10 idiomas
  • En el plano culinario, muchos cappuccinos (algunos mejores que otros), algún que otro crèpe con plátano, zumos de futas, mucho mucho arroz y decenas de especias de las que desconocemos el nombre
  • Cientos de experiencias inolvidables
  • Numerosas charlas con viajeros y gente local

En cualquier caso, ¡seguimos con la misma ilusión del primer día!

En menos de una semana estaremos en Australia, visitando un nuevo continente, ¡seguiremos informando!

Para celebrar estos 6 meses, invitamos a todos nuestros lectores que estén en Bali el día de hoy a un plato de arroz frito con verduras y un zumo de mango 🙂

 

P.D. Para los que no se hayan dado cuenta, hemos añadido una opción para suscribirse por e-mail a nuestro blog (a la derecha), sé el primero en enterarte cuando hay un nuevo post!