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Archive | enero, 2012
27 enero, 2012

Norte de Bali y el café más caro del mundo

19-24 de enero de 2012

Después de la paliza de viaje contado en el post anterior, llegamos por fin a Bali. Mucha gente que hemos conocido por el camino nos ha hablado maravillas de esta isla, y parece una parada obligatoria en cualquier viaje por el Sureste Asiático, así que teníamos muchas ganas de conocerla.  Aunque al lado de las otras islas colosales vecinas, Bali parece pequeña en el mapa, pero es 4 veces más grande que Gran Carnaria y tiene muchas caras- las playas en el sur son para el turismo de masas, la costa norte es más relajada y recibe un turismo más mochilero, y en el interior hay volcanes, lagos, senderismo genial  y una cultura fascinante.

Las primeras noches las pasamos en la costa Norte, en una zona de playas llamada Lovina. Desafortunadamente llovía casi todo el tiempo; durante el único rato que parecía que se estaba aclarando cogimos unas bicis para dar una vuelta y volvimos empapados de barro hasta el moño. No es un lugar del que hablaremos a la vuelta, pero estuvo bien para un par de días de relax.

De Lovina cogimos un autobús (1h) hacia las montañas y el pueblo de Candi Kuning. La razón por la que vienen turistas extranjeros e indonesios aquí  es un templo hindú, Pura Ulun Danao Bratan, del siglo XVII. Situado en una pequeña isla en un lago rodeado de montañas verdes, es muy fotogénico (incluso está impreso en los billetes de 50 000 rupiah). Nos parecía un lugar espiritual muy interesante – y con mucha vida (no en estado de ruinas, sino un lugar sagrado en la actualidad). Ya que era fin de semana, cientos de hindúes devotos vestidos de manera tradicional habían venido para una especie de ceremonia; había música y olor a incienso en todos lados. La primera impresión nos ha recordado bastante a la India. Después de la ceremonia, los chicos se quedaron a pescar a la orilla del lago y familias hacían picnic en el césped.

La mayoría de la gente visita Pura Ulun como parte de una excursión organizada desde la costa. Nosotros decidimos quedarnos allí la noche y fue todo un acierto (todo menos el hotel- ya lo veréis). A mediodía había bastantes visitantes, pero por la tarde parecía que éramos los únicos extranjeros en todo el pueblo, y esto no suele pasar muchas veces en esta ruta tan concurrida. Llegando la noche, nos fuimos a buscar un sitio para cenar. El listón no estaba muy alto (ni los precios). Al final tomamos cado uno un buen plato de nasi goreng, en un warung. Warung (que en el resto de SE Asiático es conocido como “casa de tallarines”) es el nombre para los sitios más sencillos y baratos, el menú está bastante limitado y aún más para dos vegetarianos (lo más seguro es ir a por un nasi o mie goreng- arroz o tallarines fritos con un poco de verdura y huevo).

Nos quedamos en un sitio cutrecillo… Definitivamente está en el Top 3 de los peores hoteles de estos últimos 6 meses. El baño parecía un baño público (y no uno de Singapur)! Pero lo peor pasó cuando empezó a llover a cántaros a medianoche- descubrimos que el techo no era muy sólido… También nos dimos cuenta de que alquilaban habitaciones por hora. Sorprendentemente no vimos ningunos bichos variados que suelen acompañar este tipo de sitios- ni en la cama ni en el baño!

La siguiente mañana salimos corriendo del hostal e intentamos buscar algún tipo de transporte público que fuera a Munduk, el siguiente destino. Nos dijo la gente que no, que no había ningún bemo a Munduk y que teníamos que coger un coche. No sabíamos ya que pensar, pero no teníamos ganas de quedarnos al lado de la carretera toda la mañana con esas nubes tan oscuras encima de nosotros. Al final un hombre se ofreció a llevarnos en su coche por 15 euros (precio guiri total 🙂 ).

Munduk, otro pueblo precioso en las montañas balinesas nos ha gustado mucho. Lo primero que hicimos fue buscar un sitio sin bichos ni goteras pero sí con agua caliente, y lo encontramos en una ladera de la montaña con bonitas vistas. Hicimos una buena ruta de senderismo para ver unas cascadas y casi nos perdimos en el bosque con el mapa hecho a mano que nos dieron en el hotel (digamos que nos tenían mucha idea de las escalas).

Después de esa aventura nos merecíamos probar lo que se supone es uno de los mejores cafés del mundo- y el más caro: el café Luwak, de cosecha local. El Luwak (gato civeta), que se alimenta de los granos de café, que mezclados en su estómago con otras plantas que come, hace que pierda el sabor amargo característico del café. Los granos de café son expulsados (ya imagináis cómo) enteritos, y una vez limpiados higiénicamente (o eso esperamos), se tuestan, y están listos para molerse y llevar a la taza.

Para prepararlo se usa la manera tradicional, con una cafetera especial, calentada con un pequeño quemador, y el agua es mezclada varias veces con el café molido.

Es paradójico que lo que ahora es el café más caro del mundo, fuese descubierto por algunos habitantes de Bali, que siendo tan pobres, no podían permitirse comprar café, así que cogían el que encontraban en el campo previamente digerido por el lewak. Quizás puesto así no suene muy apetitoso, pero estaba muy rico! Y con el precio que tenía, nos bebimos hasta la última gota.

Sabías que… Aunque la población de Bali es en su mayoría hindú, no es más que una gota en el mar del país con más población musulmana del mundo (220 millones).

Gastos:

Un espresso de Kopi Lewak: 4 euros

Habitación terrible en Candi Kuning: 6 euros

Habitación maravillosa en Munduk: 22 euros

Un plato generoso de Nasi Goreng en un warung: 80 céntimos

Playa en Lovina

Pura Ulun Danu Bratan

Pura Ulun Danu Bratan

Gente congregando en Pura Ulun Danu Bratan

El espartano baño del hotel

Calle principal de Candi Kuning

Esperando la cena en un warung

Nasi goreng y mie goreng

Allí está la cascada, pero como volvemos?

Encontramos la segunda cascada

A punto de probar una delicatessen!

La manera tradicional de hacer kopi luwak

24 enero, 2012

Visita al Monte Bromo

18-19 de enero de 2012 

Si uno mira las noticias recientes de Indonesia (el cuarto país más poblado del mundo), las perspectivas no son muy buenas: erupciones volcánicas (es el país con más volcanes activos del mundo), terremotos, un tsunami, ataques terroristas, frecuentes accidentes de coche, naufragios de barcos, e incluso tenemos al dragón de Komodo, un reptil de hasta 3 metros y 100 kg, cuya mordedura puede ser mortal. Toda una joyita, vamos (esperemos que nuestros padres no estén leyendo esto). La parte buena es que nos hemos sentido millonarios por un día, después de sacar 2 millones de rupias del cajero automático (cerca de 180 Euros al cambio).

Sin embargo, las miles de islas (11.000 deshabitadas, y 6.000 habitadas) de este país (muy seguro, a pesar de la mala publicidad) están llenas de lugares fascinantes: uno de ellos, en la isla de Java, es el Monte Bromo  (Gunung Bromo), un volcán activo que entró en 2010 en erupción. El paisaje es una mezcla entre la superficie lunar y el reino de Mordor.

Ya que está situado convenientemente de camino a la Isla de Bali, decidimos hacer una parada en el viaje desde Yogyakarta. Podíamos hacerlo por nuestra cuenta o, como la mayoría de turistas, contratar un tour que se ocupara de todo. Después de leer toda la información, nos decantamos por el viaje organizado, debido a que de lo contrario había que quebrarse demasiado la cabeza para encajar todas las piezas.

El minibús nos recogió de nuestro hotel a las 7.30 de la mañana; e hicimos el viaje en compañía de un chico ruso y tres francesas, y hasta las 9 de la noche no llegamos a nuestro hotel (tuvimos que insistir a nuestro chófer para que hiciera una parada para ir al baño, casi no quería parar). Aunque estábamos cerca del ecuador, al estar nuestro hotel a más de 2.000 metros, hacía un buen pelete, y tuvimos que abrigarnos bien.

Unas horas más tarde, a las 4 de la mañana, nos recogió nuestro jeep para llevarnos a un mirador donde ver la salida del sol, con el monte Bromo al fondo. ¡Una vista mágica, y un frío del carajo, hubo que abrigarse hasta las orejas! Una hora más tarde, el mismo jeep nos llevaría hasta la base de otro de los volcanes, en el que se puede subir hasta el mismo cráter. A la bajada, Hanna aprovechó para probar una de las atracciones turísticas, y volvió a caballo. Después de eso, sobre las 8 de la mañana, volvimos al hotel, desayunamos, terminamos las maletas y a las 9 nos recogió el autobús destino a la Isla de Bali.

En un primer momento nos habían dicho que llegaríamos sobre las 4 de la tarde a Lovina (nuestra primera parada en Bali), y que el viaje sería directo, pero como ya sabemos aquí que los horarios son flexibles, nos olíamos que sería algo más. Efectivamente, a las 5 de la tarde aún no habíamos cogido el ferry, y hasta las 11 (con cambio horario incluido, ya que Java tiene diferente zona horaria que Bali) no llegamos al hotel (previo cambio imprevisto de autobús a una furgoneta local). Para entonces, después de pasar todo el día sentados, teníamos “el culo plano”. Afortunadamente, el hotel en Lovina era bastante acogedor y ofrecía masaje balinés. Pero esto, querido lector, es material para otro post en el blog.

Gastos:

Tour a Bromo (hotel y viaje a Bali incluido): 45 euros

Entrada a Mt Bromo: 2,5 euros

Bajada a caballo: 2 euros

Otro precioso amanecer digno de un buen madrugón

Por fin encontramos a alguien que nos hace una foto!

Ha salido el sol y ya toca bajar

Subida al cráter

¿Indonesia o Mordor?

El jeep de los años 60

Bajando a caballo

Ferry a Bali

En el ferry a Bali con Java al fondo

20 enero, 2012

Volcanes y templos en Yogyakarta

14-19 de enero de 2012

Tras pasar la noche en el terminal “Low Cost” de Kuala Lumpur cogimos el vuelo a Yogyakarta, unas 2,5 horas. Para Indonesia se necesita un visado, pero afortunadamente es un trámite fácil que se arregla al llegar. Unos minutos en la cola para inmigración y 25 dólares más pobres, salimos con un sello en nuestros pasaportes que nos vale durante 1 mes.

Yogyakarta (también abreviado Yogya), es la capital cultural de Java, y es conocida por sus bailes tradicionales, tiendas de batik y marionetas. ¡También es la única ciudad en Java que es gobernado por un sultán! La parte vieja donde vive el sultán se llama el Kraton y se puede visitar. Nos enteramos que allí viven alrededor de 25000 personas (y de manera totalmente gratuita si trabajan para el sultán!!). La verdad es que el kraton en sí no tiene tantas cosas interesantes para ver, pero como fuimos un domingo había un espectáculo de baile tradicional. También conocimos a muchos indonesios jóvenes (y sobre todo, indonesias) que estaban allí de visita y que aprovechaban para hablar inglés. Preguntaron cuántos años teníamos, si éramos pareja, por qué no teníamos hijos, si teníamos facebook y cuáles eran nuestros “hobbies”, entre otras cosas.

Aunque las tradiciones siguen fuertes en Yogya, también es una ciudad moderna, y con casi 1 millón de habitantes, bastante caótica. El medio de transporte ideal en Yogya es el becak, una bici a la que se ha incorporado una silla para dos en la parte delantera. Nuestro hostal, el ViaVia guesthouse, estaba en un callejón tranquilo pero no demasiado lejos de la acción. El hostal es parte de una organización que promueve la protección del medio ambiente, comercio justo y la igualdad. Utilizaron materiales reciclados para la construcción del hostal; lo mejor fue nuestro “baño de la jungla”, al aire libre y con paredes de bambú! También tienen un restaurante, y fuimos allí casi todos los días para probar el plato vegetariano indonesio del día.

Cerca de Yogya se encuentran dos destinos turísticos bastante importantes: El complejo budista de Borobudur y el templo hindú de Prambanan, ambos datan del siglo 9 A.C . Se ven mejor en una excursión combinada que además de llevarte a estos dos sitios sube a un mirador para ver el amanecer y para en un par de templos menores por el camino. Sinceramente, tras ver los templos de Angkor en Camboya, estos monumentos no nos han parecido tan impresionantes, ¡pero con eso no queremos decir que no vayáis a verlos!

Lo que sí que es único es el paisaje. Rodeados por volcanes y escondidos en la niebla entre jungla y campos de arroz. Desde luego, Java es un punto caliente con 20 volcanes activos. Uno de ellos, el Monte Merapi, está cerca de Borobodur y echa humo continuamente. Gunung Merapi, como se llama aquí, significa «Monte de Fuego». Una erupción en 2006 mató a miles de personas y desde entonces el gobierno ha intentado evacuar a la gente que vive en las laderas de la montaña. Poco después de la erupción hubo un gran terremoto que mató a otros miles de personas y dejó uno de los templos de Prambanan en ruinas (y es decir algo, ya que había resistido las fuerzas de la naturaleza durante casi 3000 años). Después de esta excursión la verdad es que sentimos que estábamos encima de un caldero.

La primera impresión de Indonesia ha sido su diferencia al resto de países del sureste asiático que hemos visitado, si algo, un poco parecido a Malasia. En vez de wats hay mezquitas, en vez de monjes hay mullahs y la voz del almuecín es la banda sonora nacional! También hay un alfabeto occidental y gracias a esto, en un par de días hemos aprendido por lo menos una veintena de palabras (casi todas relacionadas con la comida)

Sabías que… La isla de Java es el sitio más densamente poblado del planeta. En una quinta parte de la superficie de España vive más de 120 millones personas. Solamente la capital, Yakarta, tiene casi 19 milliones de habitantes.

Gastos medios:
Visado a Indonesia (validez 1 mes): 25 USD
Plato vegetariano del día en ViaVia: 2 euros
Viaje medio en becak en Yogyakarta: 1 euro
Excursión a Borobudur y Prambanan con entradas incluidas: 40 euros

Un becak

Mt Merapi en la distancia

Con nuestras nuevas amigas indonesias

Baile tradicional en el Kraton

El primer té del día con vistas al volcán

Borobudur

Borobudur

Borobudur

Prambanan

14 enero, 2012

Visita xpres a Kuala Lumpur

11-14 de enero de 2012

En principio Malasia no estaba en la lista de países que íbamos a visitar pero al final hemos podido meter unos días en su capital, Kuala Lumpur. La compañía aérea de bajo coste más grande del sureste asiático, AirAsia, tiene su central aquí así que compramos un vuelo muy barato Krabi-Kuala Lumpur (el mismo viaje en autobús habría tardado casi 20h), y otro K.L- Yogyakarta (en Indonesia, un viaje que habría tardado días por tierra). Por medio metimos dos días intensos para conocer la ciudad.

Nos quedamos en Chinatown, la parte de la ciudad con más ambiente y alojamiento más barato. Nuestro hostal, Matahari Lodge, era seguro y limpio (los chinches y otros bichos son una plaga en K.L, así que un sitio barato, limpio y sin bichos es un chollo).

K.L es una ciudad muy moderna y joven, no tanto como Singapur por supuesto, pero agradable para pasar un par de días. Los sitios de interés están todos más o menos cerca y se puede caminar a todos lados (¡casi nos habíamos olvidado de lo que eran semáforos y aceras!).

El principal símbolo de esta ciudad es bastante reciente: las Torres Petronas, que hasta 2003, con la construcción del edificio Taipei 101 en Taiwan eran los edificios más altos del mundo (actualmente ocupa el quinto lugar, en estos tiempos que corren uno no se puede descuidar ni un momento). El interior alberga numerosas oficinas, principalmente las de la petrolera malasia “Petronas”, que da nombre al edificio. Tienen 88 pisos, y están conectadas por un puente entre los pisos 41 y 42.

Las entradas para visitarlas (aforo limitado) se ponen a la venta cada día a las 8.30, y se venden por estricto orden de llegada. Hay visitas desde las 9 hasta las 18.15, a cada hora en punto, y a las y cuarto. Cuando aparecimos por allí a las 8.30, ya había una cola considerable, así que para cuando nos tocó el turno, algunas horas estaban llenas, y compramos para las 3 (aquí nos llevamos otra sorpresa: en nuestra Lonely Planet ponía que la visita era gratuita, pero nos costó unos 25€ para dos personas).

Aprovechamos la mañana para visitar algunos de los edificios históricos de la ciudad, Little India y la plaza Merdeka, símbolo de la independencia malaya, donde en el año 57 se bajó la bandera de la Union Jack (Reino Unido) y se izó la de Malasia, simbolizando así su independencia. También visitamos la exposición de Osos por la Paz (United Buddy Bears), que para en estas fechas en KL (de hecho habíamos conocido a estos osos antes- en Viena 2006), y un centro comercial al pie de las petronas, el Suria KLCC, de 6 plantas y donde se dan cita algunas de las marcas más lujosas del mundo.

Cuando llegó nuestra hora, hicimos cola junto con otras 20 personas más, y en primer lugar subimos al puente que une las torres, situado a unos 170 metros. Después subimos al piso 86, desde donde hay una vista increíble de toda la ciudad. Por suerte, los ascensores funcionaban, porque habíamos estado toda la mañana caminando sin parar!

El paisaje de KL está lleno de mezquitas, ya que el país es mayoritariamente musulmán, aunque también podemos encontrar templos hindúes, budistas o iglesias.

La comida malaya es igual que su población: una mezcla de influencias indias, chinas, thais e indonesias, ¡y está buenísima! En un puestecito en la calle probamos el plato más famoso del país, el nasi lemak– arroz con sabor suave a coco y servido con un huevo cocido, sambal (chili), pepino, cacahuetes y una mezcla de verduras verdes (o con carne si uno prefiere).

Hay muchos restaurantes indios que sirven comida típica del sur de la India (la mayoría de los inmigrantes indios vinieron de Tamil Nadu, un Estado situado en la punta Sur del país). Aquí puedes desayunar o cenar (por alguna razón no está disponible a mediodía) un plato que tiene que ser de lo más barato de toda la región; el Roti canai. Consiste en un pan finito y unas cucharadas de sopa de lentejas para mojarlo. Quizás suena a comida de pobres, pero es perfecto para una cena ligera y para absorber el ambiente en algún restaurante cutrecillo con la gente local. Los que habéis seguido nuestro blog desde hace tiempo sabéis que somos unos fans muy ávidos del dulce chai indio y aquí por fin tuvimos la oportunidad de probar el sabor auténtico otra vez.

Para Ver: La Trampa, con Sean Connery y Catherine Zeta Jones. El robo final tiene lugar en las mencionadas Torres Petronas.

¿Sabías que…? A los malayos les encantan los récords, cada año editan un libro con los nuevos récords del país, entre ellos: el número de días conviviendo en una caja con 6000 escorpiones (32) o el número de cocos partidos con el dedo índice en 30 segundos (4 cocos- un participante acabó con el dedo roto pero eso es otra historia).

Precios en K.L:
Autobús al aeropuerto: 2 euros
Habitación doble sin baño en el Matahari Lodge: 19 euros
Entrada a las Torres Petronas: 12 euros
Plato de Nasi Lemak: 80 céntimos
Plato de Roti canai: 35 céntimos
Viaje en metro: 30 céntimos

Probando el Nasi Lemak

Chinatown

Un centro comercial celebrando que se aproxima el Año Nuevo Chino (del dragón)


United Buddy Bears

Roti Canai y chai indio...ummmmm

Las Torres Petronas

Vistas desde la planta 86

El puente que une las dos torres

11 enero, 2012

En busca de la playa perfecta

7-11 de enero de 2012

Tras dos semanas y pico de relax en Ko Samui es hora de moverse. Siguiente destino: Krabi, en la costa Andamán. Compramos un billete combinado barco-autobús. El ferry nos llevó a la ciudad de Suratthani, donde tuvimos que esperar dos horas para coger el autobús. En un restaurante cutre conocimos a un alemán, y cuando nos contó su historia, nuestro viaje parecía hasta aburrido! Este chico llevaba 8 meses viajando, pero solo había cogido un vuelo en todo este tiempo. Empezó en su país natal e hizo 10 semanas en kayak, siguiendo el Danubio hasta el Mar Negro, poniendo su tienda de campaña donde pudiera. Alguna vez tuvo incluso que dormir en el kayak. Desde entonces había pasado por muchas aventuras, y ahora estaba de relax por el sur de Tailandia. Ah, también viajaba (no sabemos cómo) sin tarjeta de crédito.

En el mapa parecía estar más cerca, siendo Tailandia un país tan estrecho, pero al final no llegamos hasta bastante tarde a nuestro destino. Krabi es una pequeña ciudad cerca del mar Andamán, y en sí no tiene muchas cosas de interés para el viajero, pero es una base ideal (y barata) para explorar la costa y las islas cercanas. Aquí cerca se encuentran unas de las playas más hermosas del mundo (incluso una de ellas la han votado como la mejor playa del planeta). Son las playas más paradisíacas que os podéis imaginar; la imagen perfecta que tenemos todos de Tailandia y que está en todas las postales. Arena blanca, aguas turquesas y perfectamente cristalinas… Desafortunadamente, los precios de alojamiento y comida están increíblemente inflados. Así que, como muchos otros mochileros, nos quedamos en un hostal barato en Krabi, e hicimos excursiones en barco a los mejores sitios.

La primera excursión que hicimos recorre las Islas Phi Phi, donde visitamos la famosa Bahía Maya, conocida por la película “La Playa”, y otros rincones maravillosos. También hicimos snorkeling en mar abierto y vimos peces de mil colores. Esta excursión es la que hace TODO EL MUNDO, por lo tanto, en algunos sitios estábamos como sardinas en lata y por muy bonitas que sean, estas playas pierden un poco del encanto.

La segunda excursión, llamada 4 Islas, la hicimos en un barco más pequeño, costaba la mitad y recorría tres islas (más una playa en la costa), menos conocidas. Las playas no son menos impresionantes, pero hay mucha menos gente, y suficiente espacio para todo el mundo. Aquí fuimos con un grupo más pequeño y el ambiente era mucho más amistoso. Conocimos a dos mallorquines, padre e hijo, y pasamos un día genial con ellos!

No hay mucho más que contar, estas playas hay que verlas con tus propios ojos y las recomendamos a todos los que visteis este país. Igual que Leonardo DiCaprio, que busca la playa perfecta, nosotros también la hemos encontrado en Tailandia.

Sabías que… Una escena muy famosa de la película de James Bond “El hombre de la pistola de oro” fue grabada en una de las islas.

Precios medios de Krabi y alrededores:

Viaje Ko Samui- Krabi: 15 euros
Hostal en Krabi: 9 euros
Excursión a Ko Phi Phi: 25 euros (Incluye almuerzo)
Excursión a 4 Islas: 10 euros (incluye almuerzo)

Tup Island- nuestro favorito

Tup Island- solo accesible cuando hay marea baja

Poda Island

Ko Phi Phi

Como sardinas en Maya Bay

Ko Phi Phi

El medio de transporte

Bambu Island

6 enero, 2012

Navidad y Año Nuevo en Ko Samui

21 de diciembre de 2011 – 7 de enero de 2012

Después de mucho viajar de un lado a otro, dos semanas en una isla paradisiaca en el golfo de Tailandia nos vino de maravilla. De Phnom Penh cogimos un avión a Bangkok donde pasamos la noche en el aeropuerto y a la mañana siguiente otro con destino Ko (isla) Samui.

Dividimos nuestra estancia en dos. La primera semana nos quedamos en un pequeño apartamento (éramos todavía 3, y no nos salía mal de precio) en la parte con más marcha de la isla, Chaweng. Nuestro apartamento estaba un poco apartado de todo el jaleo y nos gustó mucho, pero la verdad es que el centro de Chaweng no nos llamaba mucho la atención. Mil turistas por metro cuadrado y todo está pensado para que sufran un choque cultural más leve posible, es decir tiendas internacionales, restaurantes con menús en una decena de idiomas (menos el thai, por supuesto) y precios cinco veces más caros que el resto del país. Solo fuimos al centro para ir al super (un Tesco británico, cómo no) para comprar comida. Esa semana cocinamos todos los días (una cosa que habíamos echado de menos-¡fregar no tanto!). Una excepción: en Noche Buena tocó una lujosa cena en la playa (un regalo de Papa Noel).

La segunda semana nos quedamos en la parte norte de esta pequeña isla, en una playa que se llama Mae Nam. Esta parte nos gustó mucho más… más auténtico y menos guiri 🙂

Aquí nos quedamos en un hotel en la mismísima playa sin posibilidades de preparar nuestra propia comida. Pero eso no nos suponía un gran problema ya que Mae Nam tiene una cantidad y variedad bastante decente de restaurantes, algunos de ellos son típicos puestecillos que sirven arroz frito y tallarines por un euro donde puedes comer con los locales y otros más sofisticados. Nuestro favorito sin duda fue Arun@Samui . Es fácil pasar por delante, ni siquiera parece un restaurante y es llevado por la encantadora Sue. Ella sola prepara toda la comida (menos mal que no puede haber muchos clientes a la vez-solo hay dos mesas). Muchas noches (incluida Noche Vieja) fuimos allí a cenar y nos contaba un poco su vida. Durante 20 años ella y su familia llevaba un restaurante thai en Sidney, Australia, y con mucho éxito. Ahora es uno de los restaurantes orientales más populares de la ciudad, y con precios bastante importantes. Pero después de tantos años de trabajo duro, Sue quiso volver a su tierra natal y a una vida tranquila en esta isla. ¡Suerte para nosotros! En su pequeño restaurante pudimos probar comida thai que no sabía como ningún otro sitio, y todo por una fracción del precio australiano. Recomendamos la Som Tam, ensalada de papaya verde, una verdadera delicia y el número 46 de las 50 comidas más deliciosas del mundo según la CNN.

De Ko  Samui no tenemos mucho más que contaros… Aparte de comer muy muy bien, no hemos hecho más que bañarnos en la playa, leer más de 10 libros (en el Kindle, por supuesto) , ponernos en contacto con los nuestros y hacer planes para la siguiente etapa del viaje (Indonesia y Australia, sobre todo).

Una advertencia a los mochileros más económicos: Ko Samui no es un destino muy barato – ¡y aún menos en Navidad! Los taxis tienen que ser los más caros de toda Tailandia. Pero como en cualquier lugar, hay chollos como ArunSamui, solo hay que trabajar un poco más para encontrarlos…

Precios medios en Ko Samui:
Taxi 10 km: 11 euros(!)
Ensalada de papaya verde: 2 euros

Por fin playa!!

Noche vieja en la playa

Nuestro restaurante favorito en Mae Nam

Preparación de la deliciosa ensalada de papaya

noche vieja en arunsamui

relax en Mae Nam