Por qué (y por qué no) dar la vuelta al mundo?
Por qué no:
Para encontrarte a ti mismo
Para ello no necesitas estar perdido en la India, en las playas de Tailandia o navegando por el Mekong, ¡puedes hacerlo desde casa!
Para huir de tus problemas
Si esta es tu única motivación para viajar, tenemos noticias para ti: tus problemas probablemente estarán esperándote a la vuelta.
Para relajarte y olvidar el estrés
Relajación? ¡Ja! Cada día toca pensar dónde vas a dormir, qué vas a comer… Todo ello mientras echas un ojo a tu mochila para que no te la roben, y te preguntas diez veces si el vendedor o el conductor del taxi está intentando timarte, e intentas hacer un cálculo mental rápido de cuánto cuesta la dichosa entrada en euros…
Para descansar
Es cierto que habrá algunos días en los que tu única ruta sea cama-restaurante-cama-restaurante-cama, pero también habrá largas noches en aeropuertos, días en los que hay que levantarse a las 4 de la mañana para coger un autobús, o trenes/autobuses nocturnos en los que puede que te cueste conciliar el sueño.
Para llegar al destino
En un viaje así, una cosa está clara: lo importante es el camino.
Para visitar los monumentos más famosos del mundo
Por supuesto, para gustos los colores. Pero desde aquí os podemos decir que nuestras experiencias más memorables no han sido visitando los lugares más turísticos; mucho más enriquecedores han sido las pequeñas aventuras o el contacto con gente local, de los que hemos aprendido valiosas lecciones.
Para ser un pionero
En todos los países hemos conocido a gente que está dando la vuelta al mundo; incluso en Agra conocimos la historia de una pareja que lleva viajando… desde 2003 (haced las cuentas!). También en Laos encontramos a otra que daba la vuelta al mundo… montados en bici, a una media de 100 km. diarios!
Por qué sí:
Para conocer a personas realmente interesantes
Viajeros somos, y en el camino nos encontraremos, dice (más o menos) el refrán. Si decides echarte la mochila al hombro y salir de viaje, no dejarás de conocer a numerosos viajeros, en cualquier hostal, restaurante o café, dispuesto a contarte sus aventuras. Pero además del contacto con viajeros, las experiencias con la gente local son siempre remarcables.
Para apreciar lo que tienes en casa
Cuando llegas a un lugar sin agua caliente y con cortes continuos de luz, te das cuenta que algunas cosas que damos por hecho no lo son tanto. Seguramente, los baños públicos de tu país te parezcan relucientes después de lo que encuentras a lo largo del viaje. Además, probablemente no tardes mucho tiempo en empezar a echar de menos a tu familia y amigos (apuntaos al viaje!).
Para poner en perspectiva tus problemas
Como cuenta la historia: “estaba preocupado porque no tenía zapatos… hasta que conocí a un hombre que no tenía pies”. Cuando sales de viaje, conocerás a personas que no han tenido tanta suerte en la vida, algo que te hará replantearte seriamente la gravedad de lo que hasta entonces tenías la osadía de llamar «problemas».
Para practicar tu paciencia
Cuando tienes que pasar toda la noche en un autobús parado porque ha habido un desprendimiento, o tu viaje medio en cualquier medio de transporte sea de unas 6 horas, dejarás de preguntarte: “¿cuándo llegamos?”, y en lugar de eso te pondrás un poco más cómodo en tu asiento, bebes un trago de agua y continúas sin perder la sonrisa.
Para aprender (o confirmar) que los seres humanos no somos tan diferentes como pensamos
Una de las cosas que aprendimos rápidamente es que, por suerte, la realidad “ahí fuera” no se parece mucho a lo que nos venden en las noticias. El mundo fuera de nuestros países no está lleno de terroristas, asesinos, enfermedades mortales o desastres naturales. Como las meigas, “haberlos haylos”; sin embargo algo que hemos aprendido es que las personas, a pesar de nuestras diferentes razas, culturas, religiones, creencias… no somos tan diferentes, y que el 99,99% de las personas sólo desean llevar una vida pacífica, con los suyos, y disfrutar de la vida.
Para hacer de tu día a día una aventura
Si sientes que la rutina te puede, que los días pasan sin mayor novedad, o que semana tras semana el menú es el mismo, esta es tu solución. Puedes dormir en sitios insospechados, probar platos típicos locales, o montar en medios de transporte que nunca habrías imaginado.
Para aprender geografía e historia
Para los que las tenemos olvidadas desde tiempos del instituto, ahora podemos nombrar sin titubear la capital de Laos, el nombre del dios hindú con cabeza de elefante, o el líder de los Jémeres Rojos.
Conclusión:
Mark Twain lo explicó mejor que nadie, cuando dijo su famosa frase de “Dentro de 20 años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que sí. Así que suelta amarras, navega lejos de puertos seguros, coge los vientos alisios. Explora. Sueña.”.
Las razones por las que sí son mil veces más interesantes y divertidas que las del no, así que… ¡esperamos encontraros más adelante en el camino!
Os dejamos con un vídeo en el que Bruce Springsteen, precisamente, nos invita a encontrarnos Further on up the road (más adelante en el camino):
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=QzZnsfe1MFY[/youtube]






































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