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8 Marzo, 2012

Vocabulario Aussie – Cañí

Este es el vocabulario básico que necesitarás si recorres Australia. También útil para entender las entradas de vueltaalmundo.travel sobre este fantástico país.

Oz (como el mago) = Australia

Aussie = Australiano. Puede aplicarse a una persona (ej: ahí hay un Aussie que dice ¡ay!) o usarse como adjetivo: un coche aussie, un canguro aussie…

No worries = “De nada”

Cheers = Palabra de múltiples usos: puede significar adiós, gracias…

Mate = “colega”, “tío/a”. Muletilla muy utilizada para acabar cualquier frase

G’day (Good day) = Saludo muy empleado por los australianos. Suele ir acompañado del sempiterno “mate”, quedando así: “g’day mate”.

Mozzie = Mosquito

Brekky = Desayuno, generalmente contundente

Barbie = Barbacoa, deporte favorite de los Aussies

Bushwalking = Trekking, senderismo

Grey nomads = Jubilados que recorren el país en su caravana, a veces durante años.

Brellie = paraguas

8 Marzo, 2012

Melbourne, última parada en Australia

Después de casi 3 semanas de viaje por la campiña australiana, tocaba el turno para Melbourne, la segunda ciudad más grande de Australia, y la eterna “enemiga” de Sidney.

Todo el mundo que habíamos encontrado nos había contado que Melbourne es incluso más agradable que Sidney, y nos costaba creerlo, porque lo nuestro con Sidney había sido “amor a primera vista”, pero la verdad es que Mel no nos decepcionó (la tercera ciudad en discordia, Canberra, aparte de ser la capital de país [acuerdo Salomónico para no dársela ni a Sidney ni a Melbourne], no tiene gran cosa por visitar, así que ni siquiera la hemos visitado).

Con un ambiente más alternativo que Sidney (aquí estábamos claramente fuera de lugar con nuestra ropa marca Quechua), esta ciudad de poco más de 4 millones de habitantes tiene una miríada de restaurantes, y cuenta la leyenda (y uno de los folletos de la oficina de turismo) que es posible encontrar un café cada 20 metros. Puede ser una exageración, ¡pero no debe andar muy lejos de eso! En cualquier sitio se puede degustar un delicioso cappuccino, gracias a una arraigada cultura de café, herencia de los numerosos inmigrantes italianos. En esta ciudad abunda el gusto por la buena comida, y el arte, con un toque bohemio. Incluso las fábricas de algunos de los antiguos barrios obreros han sido reconvertidas a restaurantes ‘cool’.

La primera noche la pasamos en un cámping en las afueras, y como era tarde y llovía a cántaros, sólo dimos un paseo por los alrededores (ya habíamos tenido ocasión de comprobar cómo era el centro de Melbourne, debido a que por un error, no metimos con la caravana por pleno centro, en lugar de rodear la ciudad como habíamos planeado).

A la mañana siguiente cogimos el autobús hasta el centro, y nos fuimos derechos a la estupenda oficina de información turística que hay en Federation Square, donde nos ayudaron a preparar nuestra ruta para los siguientes días. Además de la gente que trabaja en la oficina, en algunas calles es posible encontrar a voluntarios (generalmente mujeres mayores) con un chaleco rojo chillón, que amablemente atienden todas las preguntas de los turistas.

Moverse por el centro de Melbourne es fácil para los turistas, debido a que tienen un autobús y un tranvía que recorre los principales puntos turísticos del centro de la ciudad, siendo posible bajarse y montarse de nuevo en cualquiera de las paradas (sospechamos que para financiar estos servicios gratuitos, el autobús al aeropuerto cuesta la friolera de 17 dólares [unos 14 Euros] por persona). Una de las paradas era Lygon street, el barrio italiano por excelencia (también está el barrio griego, y como no, la eterna Chinatown), donde probamos la mejor pizza de todo el viaje, y un cappuccino fantástico. Nos ha dado pena quedarnos tan pocos días aquí, ¡haría falta un año entero para probar todos los deliciosos restaurantes de esta ciudad!

También aprovechamos para visitar el “Remembrance Shrine” (santuario del recuerdo), dedicado a todos los australianos que han perdido su vida en las diversas guerras en las que han participado. Para los aussies, que no han tenido ninguna guerra en su territorio (a excepción de un breve ataque japonés en la II Guerra Mundial), los desplazamientos al frente eran, sobre todo en los conflictos más antiguos (I Guerra Mundial) eran largos y difíciles, y en los tiempos en los que las comunicaciones eran lentas (únicamente por carta), era complicado tener noticias de los familiares en el frente de batalla.

El tercer día teníamos que devolver nuestra Jucy Crib (la caravana) que había sido nuestro transporte, casa y cama durante las últimas 3 semanas. Después de dejarla, nos dirigimos al hotel que habíamos reservado, donde íbamos a disfrutar de una cama de verdad, ¡con sábanas limpias! A veces uno necesita salir de su zona de confort para apreciar estos pequeños placeres de la vida…

El día fue tranquilo, paseando por varios de los rincones del centro (xxxxx, qué hicimos aquí, biblioteca…). Nos había gustado tanto el cappuccino del día anterior, que volvimos al mismo sitio.

Si el día anterior fue relajado, el último lo fue más. A las 12 de la noche teníamos que coger el vuelo a Fiji, así que teníamos todo el día por delante. Dejamos las maletas en el hotel, y nos dirigimos de nuevo hacia el centro. Pasamos el día paseando, confirmando que la comida china no es nuestra favorita, y, seguro que a estas alturas podéis averiguarlo, tomando nuestro último cappuccino (esta vez en otro café). Cuando nos cansamos, nos dirigimos al aeropuerto en autobús (los 17 dólares/persona no son nada en comparación a lo que puede costar un taxi, así que no nos quejamos). Hicimos hora hasta que abrieron los mostradores de facturación, donde un señor con camisa hawaiana y un collar hecho de caracolas marinas nos preparó la tarjeta de embarque.

Acababa así nuestra aventura australiana, y nos dirigíamos rumbo a Fiji, en medio del Pacífico, donde vamos a pasar un par de semanass, disfrutando de sus playas de arena blanca, sus aguas cristalinas, y de uno de los pueblos más hospitalarios, amables y felices del mundo. ¿Se puede pedir algo más? Bueno, sí: que sepan preparar buen cappuccino, pero no se puede tener todo… ¿o sí? “Bula, Fiji!”

Precios medios:

Cappuccino precio estándar: algo menos de 3 euros

Habitación doble en Claremont Hotel: 55 euros

Entrada a museos: la mayoría gratis (a los que había que pagar, no hemos entrado, ¡había mucho donde elegir!)

 

Centro de Melbourne

Centro de Melbourne

Shrine of Remembrance

Shrine of Remembrance

Dentro del Shrine (dosis de patriotismo Aussie)

Dentro del Shrine (dosis de patriotismo Aussie)

Una pizza deliciosa!

Una pizza deliciosa!

Federation Square

Federation Square

Una ciudad moderna

Una ciudad moderna

7 Marzo, 2012

Caravaning en Australia: Parte III

27 de febrero- 3 de marzo de 2012

Portland-Port Campbell – Otways National Park – Airey’s inlet – Queenscliff -Melbourne

Distancia total: 800km

Después de pasar mucho calor en los Grampians, nos apetecía otra vez un poco de costa. En unas cuatro horas habíamos bajado a Portland. Esta ciudad no es muy turística, ya que la transitada “Great Ocean Road” no empieza hasta unos 100km más al Este.  Es cierto que no es un lugar muy pintoresco- más bien industrial-  pero a a pocos kms en un cabo está un faro (el primero que vimos de muuuuchos), una playa largíssima y una cafetería italiana muy mona.

Aquí acampamos en un camping de pago, y en seguida nos dimos cuenta que ya estábamos recorriendo de nuevo la ruta de los mochileros. Aquí nuestros vecinos eran jóvenes mochileros italianos, franceses y alemanes (en el interior eran más bien familias y jubilados australianos). La cocina estaba en un estado un poco deplorable, parece que por donde van los mochileros también pasa un huracán… Por favor, si algún  mochilero que viaja por Australia lee esto: No seas cochino y friega tus platos! J

Al día siguiente, tras la parada en el “pijo” Port Fairy, cogimos esa carretera tan famosa – Great Ocean Road. Discurre a lo largo de la costa durante unos 300kms, pasando por playas de surf  fantásticas, parques nacionales e impresionantes acantilados. Es un destino mochilero muy popular. Desafortunadamente el camping gratuito está permitido en muy pocos sitios, y las multas son impresionantes. Además piensan en todo: en otros sitios de Australia habíamos visto carteles de “no camping” (una tienda de campaña tachada) pero que se podía (mal)interpretar como que sólo se refería a tiendas de campaña. Pero aquí, aparte del famoso cartel, ponía en mayúsculas: No permitido dormir en el coche. Pasamos una noche en Johanna Beach (llamado así por un barco que naufragó aquí), donde sí estaba permitido acampar. Las otras dos noches las pasamos en campings de pago en Port Campbell y Aireys Inlet.

Hay muchas paradas interesantes a lo largo de la carretera. Una obligatoria es la de los Twelve Apostles (los Doce Apóstoles) – pilares de roca producidos por la erosión del mar. Producto de una buena estratégia de marketing: los pilares nunca fueron doce, pero se pensaba que un nombre tan legendario atraería a los turistas. Ahora mismo se pueden ver, desde el mirador, siete pilares. Y con un poco de dólares, hasta once desde un helicóptero.

En el cabo Otway, un poco más al este, está el faro más famoso de Australia. Desafortunadamente la entrada no entraba dentro de nuestro presupuesto. Pero, para nuestra sorpresa, cuando volvíamos (un poco decepcionados) del faro, encontramos unos árboles de eucalipto que daban cobijo a decenas de koalas. No parecían muy energéticos, ¡apenas se movían!

El último día en esta carretera hacia muchísimo viento (proveniente por lo visto de la Antártida, y muy frío!) y no pudimos visitar ninguna de las cascadas que teníamos pensado. Paramos en una de las playas de surf más famosas del mundo: Bells Beach. Viendo el oleaje, no pudimos estar más de acuerdo con el eslogan grabado en una roca: Respect the Ocean.

La última noche antes ir a la gran ciudad, la pasamos en una de las penínsulas que forman la bahía de Melbourne: La Bellarine. El estrecho situado entre las dos penínsulas es una de las aguas más peligrosas del mundo, y prueba de ello son los numerosos naufragios que han tenido lugar a lo largo de la historia. Aquí hay varios pueblitos agradables donde los Melbournians vienen a pasar el fin de semana. Nos quedamos en un camping de pago en Queenscliff, paseando por la playa, y como no, tomando un buen café.

El día siguiente encendimos por primera vez en mucho tiempo el GPS, para poder llegar sin demasiados desvíos y evitando los peajes, a Melbourne. Cosa que no fue tan fácil como habíamos esperado.

Gastos medios:

Camping de pago: entre 20-25 euros

Café italiano en el faro de Portland: 3 euros

Sol y playa!!

Bells Beach

Mucho viento en Queenscliff

Algunos de los doce apóstoles

Llegó el mal tiempo

Un café "Vienna" en Queenscliff

Johanna Beach

Faro de Portland

26 Febrero, 2012

Caravaning en Australia: Parte II

20-26 de febrero de 2012

Eden- Snowy Mountains-Bendigo- Grampians

Distancia total: 1200 km

Salimos de Eden con dirección noroeste, hacia la pequeña ciudad de Cooma donde recogimos toda la información que necesitábamos sobre las Snowy Mountains, o como las llaman aquí, las Snowies. Gran parte de las Snowies está dentro del parque nacional Kosciuszko (el nombre viene de un explorador polaco), que es uno de los parques nacionales más populares de esta parte del país. Como podéis imaginar por el nombre (no se llaman las Snowies por nada), en invierno se convierte en un concurrido resort de esquí, y los precios de alojamiento son astronómicos, pero en verano hay espacio para todos y el acampar es casi gratis. Aquí se encuentra el pico más alto de Australia (Mt Kosciuscko-2228m), naturaleza virgen y un montón de senderos largos y no tan largos- así que nuestra idea era quedarnos por lo menos un par de días.

El primer día hicimos un poco de reconocimiento de la zona y tomamos café en un pueblo extraño llamado Jindabyne. Allí rellenamos el tanque de agua (no hay agua potable en el parque, ni baños con agua) y nos buscamos un sitio para pasar la noche. Para entrar en la parte sur del P.N Kosciuszko hay que pagar entrada, $16 por vehículo y es válido para 24h. Hay muchos sitios de acampada dentro del parque nacional que se pueden usar, pagando la entrada, claro. Así que pagamos por dos días y aparcamos la noche en un sitio cerca del pico y la ruta que íbamos a hacer el día siguiente. La verdad es que, allí en el medio del bosque, nos dimos cuenta que habría sido bastante difícil controlar las entradas de todo el mundo, pero ya que en Australia pone tantas facilidades (gratuitas) para el viajero, nos sentimos felices de contribuir un poco con el mantenimiento.

Cuando se había puesto el sol sacamos un poema que nos habían dado en la oficina de turismo de Cooma: The Man from Snowy River de Banjo Paterson. El “río nevado” nace en estas montañas y el poema trata de un hombre de la zona que doma caballos salvajes (todavía los hay por aquí). No habíamos oído nada sobre este poema pero ahora aprendimos que era una especie de orgullo nacional y literario. Así que, ¿qué sitio podría ser más adecuado para leerlo por primera vez que al lado del río Snowy bajo las estrellas?

Esa noche la pasamos allí bastante solitos (un en entorno digno de la Bruja de Blair) y nos levantamos temprano para empezar el objetivo del día, una ruta de senderismo de 22 km que incluía el pico más alto del país.

¡Ese día lo pasamos genial! El sendero pasaba por unos paisajes preciosos, lagos y ríos fríos, y algún que otro precipicio. Coincidimos con muy poca gente en todo el día, quizás porque había hecho muy mal tiempo los últimos días. Nosotros tuvimos suerte, aunque vimos unas nubes negras muy amenazadoras en la distancia. Con los pies cansados y la cámara llena de fotos cogimos el coche y nos fuimos a otra parte del parque para pasar la noche. Este camping parecía la residencia de un clan de canguros, ¡vimos por lo menos unos 50!

El tercer día en las Snowies nos dirigimos a la parte norte del parque, menos alpino y donde no hace falta pagar entrada y es gratis acampar. Si hacéis la cuenta, os podéis imaginar que necesitábamos urgentemente una ducha! Ya que los sitios de acampar en el norte eran iguales de espartanos como el sur, no había mucha esperanza allí. Pero una mujer muy entusiasta de la oficina del turismo en Cooma nos había recomendado una piscina natural encima de una fuente termal (que aparte de ser gratuita, siempre tenía la misma temperatura, unos agradables 27 grados). La aprovechamos bien hasta que empezó a llover a cántaros. Yendo más al norte esa lluvia se convirtió en granizo y nieve así que ese día no pudimos hacer mucho más.

Acampamos al lado de un lago que parecía un “loch” escocés y paró de llover justo para una preciosa puesta de sol.

Puesta de sol desde el camping

Puesta de sol desde el camping

Las vistas a 2000m de altura

Piscina termal: a falta de ducha

Uno de los lagos cristalinos

Uno de los lagos cristalinos

Ya hemos llegado a la cima

Un descanso por favor!

Parque Nacional Kosciuszko

Acampamos aquí, al lado del río nevado

El cuarto día nos despedimos de las Snowies y del frío, y tras una breve parada en un super en Tumut (¡llevábamos 4 días comiendo comida de latas y nos apetecía algo fresco!), conducimos unos 500km al suroeste, al estado de Victoria. Pasamos por ciudades como Holbrook, la ciudad del submarino (¿a 400km de la costa más cercana?).Tras unas horas en el coche nos dimos cuenta del cambio de temperatura. El norte de Victoria era seco, muy seco, y hacia muchísimo calor. Pasamos por una ciudad donde el termómetro marcaba 45 grados, cuando nos había nevado el día anterior. No habíamos pasado tanto calor desde quizás Rajastán, La India.

Paramos para la noche en un camping (de pago) en Bendigo, una ciudad medianamente grande para Australia. Al día siguiente solo tuvimos que conducir unos 200 km para llegar a nuestro destino, el pueblo de Halls Gap en el parque nacional Grampians.

Este parque no podía ser más diferente al anterior. Montañas quemadas, cañones, cascadas, rocas gigantes y mucho, mucho calor. También es una zona con mucha historia (no de la de los últimos 200 años, ¡sino de bastante antes!) y donde se encuentra un centro de cultura aborigen importante. La entrada al parque es gratuita. Aquí nos planteamos o bien quedarnos a dormir en el mismo parque en plan básico, o en un camping de pago. Optamos por lo último por dos razones: no había mucha diferencia en precio (nos ahorraríamos unos 5 euros durmiendo en el parque), y con la ola de calor se agradecía una ducha al final del día. Tampoco podríamos haber cocinado nada en el parque, porque debido a las altas temperaturas y viento, había una prohibición total de hacer fuego de cualquier tipo.

Pasamos dos días interesantes en este parque nacional, aprovechando las mañanas y las últimas horas de luz por que a mediodía no se podía ni estar en el sol. Ahora apetece un poco de brisa marina y un buen baño, así que siguiente destino, la playa.

Precios medios:

Entrada a P.N Kosciuszko: 12 euros

Camping en P.N Grampians: 10 euros

Camping de pago en Halls Gap: 15 euros

Grampians

Cascadas Mackenzie en Grampians

Grampians

Uno de los cañones de los Grampians

En el pico más alto de los Grampians

19 Febrero, 2012

Caravaning en Australia: Parte 1

13-19 de febrero de 2012

Sidney – Blue Mountains- Kangaroo Valley- Jervis Bay- Narooma- Eden

Distancia recorrida: aprox 800km

Tras unos días soleados y divertidos en Sidney, ya era hora para ponernos al volante. La ruta principal de caravanas en Australia sigue la costa unos 2000km hasta Cairns en el Norte, y pasa por magníficas playas de surf, parques nacionales y la Gran Barrera de Coral. Pero como ya habíamos visto bastantes playas en el Sureste Asiático, no somos surferos y además ahora es época de lluvias en el Norte, decidimos hacer una ruta alternativa. Nuestra idea es ir de Sidney a Melbourne, con bastantes desvíos, en 3 semanas.

Salimos del centro de Sidney para recoger nuestra pequeña, y poco discreta, caravana. Salir de Sidney no era muy fácil, teniendo en cuenta que había que conducir por la izquierda (¡sobre todo las rotondas eran muy confusas!). Pero cogimos el truco pronto, y ya fuera de la ciudad era “todo tieso” durante 80km hasta Katoomba y las Montañas Azules.

Cuando llegamos, llovía… a cántaros. Enseguida buscamos la oficina de turismo (parece que cada pueblo, por minúsculo que sea, tiene una), cogimos unos mapas y localizamos la zona de camping (de pago). Este camping por suerte tenía una cocina cubierta (y tres o cuatro “barbies” [barbacoas] eléctricas- ¡no pueden faltar!) porque aunque nuestra caravana trae un pequeño hornillo de gas, era complicado con la lluvia y el viento.

No dormimos nada mal esa primera noche (un poco apretados pero más o menos cómodos) y la siguiente mañana estamos listos para explorar la zona. Hicimos una ruta de senderismo de unas 4h y vimos cascadas, viejas minas y, por supuesto, montañas azules. Terminamos el día viendo los “Three Sisters”- formaciones rocosas muy fotogénicas, y el símbolo de esta zona.

¿Veis las tres hermanas?

Blue Mountains

Preparando una pasta

Blue mountains

Por este puente llegas a los Three Sisters

Así es la caravana por dentro

Tras otra noche en el camping, arrancamos para Kangaroo Valley. Otra visita a una oficina de turismo (¡los baños están muy limpios!) y con un mapa nuevo visitamos las cascadas Fitzroy y el  valle muy pintoresco que da nombre a la región (pero no vimos ningún canguro). Aquí aprendimos que cualquier pueblo/edificio/puente que tenga más de 100 años se considera histórico. Tomamos un helado en una cafetería “histórica” y seguimos hacia la costa. Ya era tarde cuando llegamos a Jervis Bay, una bahía famosa por playas perfectas de arena blanca y aguas turquesas. Estábamos cansados y el medidor de gasolina estaba bajando peligrosamente, así que acampamos en el primer sitio que vimos- una playa con mesas de picnic y con baños públicos y donde no había ninguno de esos carteles tan hostiles de “No Camping”. Esa noche por suerte hizo buen tiempo y hasta pudimos hacernos una tortilla!

Al día siguiente visitamos Booderee National Park, uno de los 516 parques nacionales de este país. Allí nos encontramos con nuestro primer canguro en la carretera (nadie salió herido), y paseamos por los bosques del parque y las playas (el agua estaba muy fría!!).

Esa noche necesitábamos una buena ducha (con agua caliente) y nos fuimos a un camping de pago otra vez. ¡Cuánto les gusta a los aussies hacer acampada! Vimos algunas caravanas y tiendas de acampada realmente enormes y con mil accesorios. Pero nos dimos cuenta que, aparte de una ducha poco respetuosa con el medio ambiente, nuestros 30$ no estaban muy bien invertidos. La zona de cocina consistía en 3 “barbies” eléctricas (poco uso para dos vegetarianos con muchas latas de salsa de tomate y paquetes de pasta) y no había ni frigo ni microondas. Estaba pensado para la gente en esas caravanas enormes que viene con todo incluido.  Desde ese momento decidimos que lo nuestro sería caravaning a lo económico – alternando noches acampando en parkings, playas y zonas de picnics con algunas noches en campings de pago.

Cascadas Fitzroy

Puente histórico en Kangaroo Valley

Kangaroo Valley

Parque Nacional Booderee

El día siguiente seguimos la costa, y después de algunas paradas llegamos por la tarde al pueblo de Narooma, un lugar bonito y muy tranquilo donde nos sacamos unas fotos con la roca Australia – una roca con un hueco en medio que tiene la forma de Oz (así llaman a Australia la gente de aquí), y con unas focas que estaban allí descansando J . Esa noche la pasamos en un pequeño parking al lado del mar y con nuestro baño propio. Por la noche había tormenta, pero cuando nos despertamos con el amanecer, al lado del mar y esa playa tan hermosa, los dos tan solitos, pensamos que era uno de esos momentos “que no tienen precio”.

Seguimos la carretera hacia el sur, siguiendo las caravanas (de aussies, no las alquiladas) que van de un pueblo pintoresco con playa preciosa, a otro. Paramos en otros dos parques nacionales, Wallaga y Mimosa Rocks, y vimos muchos canguros. Por la tarde llegamos al último pueblo costero que vamos a visitar por ahora, Eden. Aquí el camping estaba tan preparado, con cocina equipada y baños muy limpios, que decidimos quedarnos dos noches. Un sitio ideal para recargar las pilas (las nuestras y de los aparatos electrónicos) antes de nuestra siguiente aventura en las Snowy Mountains.

Australia Rock

Amanecer desde la caravana

Unos canguros amistosos

Parque Nacional Mimosa Rocks

Precios medios:

Alquiler de una pequeña caravana: depende del modelo, de la época del año, si quieres seguro todo riesgo y más cosas – pero puede ser desde los 30-80 euros/día.  Mucha gente que viaja durante meses por Oz se compra una de segunda mano pero si solo vas a estar unas semanas a lo mejor no merece la pena el papeleo.

Llenar el depósito: 50 euros

Noche en un camping de pago: 15-25 euros

 

14 Febrero, 2012

Sidney: La ciudad perfecta

9-13 de febrero de 2012

Tras un vuelo nocturno de 5 horas desde Bali, aterrizamos a las 7 de la mañana (hora de Australia del Este) en Sidney. Tras hacer la cola en el aeropuerto, y ser reclamado por el departamento de inmigración (afortunadamente todo quedó en un rápido chequeo del pasaporte), cogimos un autobús –más bien una minifurgoneta- gratuito que la gente del hostal ponía a disposición de los visitantes.

Al llegar al hostal nos dimos cuenta que se habían acabado los lujos del sudeste asiático: por menos de la mitad de lo que pagábamos en Sidney por una habitación con otras 2 personas más, y baños compartidos, en Bali teníamos una habitación doble, con desayuno incluído. Habrá que apretarse un poco el cinturón en este nuevo país…

El hostal donde nos quedábamos (el Original Backpackers) está situado en Kings Cross, la zona mochilera de Sidney, y a sólo 25 minutos caminando del centro. El primer día no habíamos dormido apenas, así que nos lo tomamos con calma, dando un paseo hacia el centro y tomando unas cuantas fotos del icono de Sidney, la famosa “Opera House”. Lo bueno de quedarse en un albergue de mochileros es que es muy fácil hacer amigos, las conversaciones empiezan en un abrir y cerrar de ojos. Conocimos a gente de todo el mundo; muchos de ellos venían a Australia con una visa de trabajo de un año esperando pagarse su estancia con trabajos esporádicos (aquí en Australia es habitual encontrar granjas que dan trabajo durante unas 5-6 horas al día a cambio de comida y alojamiento). Otros muchos iban a hacer la habitual ruta de mochileros, entre Sidney y Cairns, al Noreste, en algún tipo de vehículo, ya que la mejor manera de moverse por aquí es en un coche/furgoneta/caravana/cualquier cosa que tenga ruedas y que recuerde remotamente a un coche.

A los australianos les encanta hacer barbacoas (“barbies” como las llaman ellos). Una de las tardes en el hostal hicieron una allí para todo el mundo. Siendo vegetarianos, tuvimos que conformarnos con las verduras, la ensalada y las patatas fritas. Aún así nos apuntamos, para vivir en primer persona una de las experiencias de Australia.

Nosotros nos apuntaremos a la moda, y al dejar Sidney alquilaremos una furgoneta-caravana con Jucy, que viene equipada con un pequeño frigorífico y una cocina aún más pequeña, y con la que durante 3 semanas cubriremos el trayecto Sidney-Melbourne a nuestro aire.

Pero volviendo a la capital de este enorme, pero deshabitado país (en una superficie similar a toda Europa vive la mitad de habitantes de España), desde el primer día nos enamoramos. Parques inmensos, calles anchas, playas limpias y bien equipadas, junto a una miríada de cafés y restaurantes hacen de Sidney una ciudad ideal tanto para una breve visita como para lugar donde vivir (como única nota negativa, los precios del alojamiento y comida).

Hemos descubierto que los australianos son gente realmente amable y hospitalaria: en cualquier tienda/supermercado/restaurante serás recibid@ con la pregunta: “How are you today?” (¿Cómo estás hoy?), y la atención al preguntar por direcciones será inmejorable, siempre con una sonrisa. Otra faceta que los define es su afición por el deporte: en cualquier calle (incluso en pleno centro de Sidney), encontrarás a muchos “sidneysiders” (en español no hay gentilicio para los habitantes de Sidney) haciendo footing, flexiones, abdominales… Al igual que en las playas, donde se une su pasión por el surf y el volley-playa…

El segundo día en Sidney, siguiendo las indicaciones de varios australianos que habíamos conocido en el viaje, cogimos un ferry público hacia Manly, un barrio en las afueras. El ticket cuesta 5 veces menos que un barco para turistas, y las vistas son similares. En el barco conocimos a Pablo, un sevillano que nos acompañaría a lo largo del día, paseando por la playa y los alrededores.

Al día siguiente visitamos una de las playas más famosas de Sidney, “Bondi beach”, el lugar favorito para pasar un día de fin de semana para familias, surferos y “gente guapa” (los apartamentos en la zona tienen precios estratosféricos). Nos acompañó Elodie, una chica francesa que vivía en nuestro hostal. Tras ver una buena racion de abdominales marcados, surferos y bañistas variados, fuimos caminando hasta Coogee a lo largo de la costa, de donde cogimos el autobús de vuelta al hostal (previo paso por el centro comercial para renovar parte del vestuario).

El último día, como ya habíamos visto lo más importante de la ciudad, nos dedicamos a pasear sin rumbo fijo, caminando a través del famoso “Harbour Bridge”, donde tuvimos unas estupendas vistas de la Bahía. A la mañana siguiente cogeríamos un autobús a las afueras, a la oficina de Jucy donde íbamos a recoger la que sería nuestra casa y transporte a la vez…

Sabías que…

Australia es uno de los países con menor densidad de población del mundo (algo fácil de imaginar, viendo su extensión). Y otro dato curioso: aquí viven 150 millones de ovejas, pero ¡sólo 20 millones de personas!

Gastos:

Cama en dormitorio colectivo en Kings Cross: 24 euros

Ferry a Manly I/V: 12 euros

Viaje medio en metro: 2-3 euros

Cappuccino: 2,5 euros

Menú del día en un “food court”: 6-7 euros

“Barbie” (barbacoa) en el hostal: 4 euros

 

Con la Opera House al fondo

Con la Opera House al fondo

Opera House y rascacielos

Opera House y rascacielos

Vistas desde Harbour Bridge

Vistas desde Harbour Bridge

Centro de Sidney

Centro de Sidney

Sidney de noche

Sidney de noche

Con Pablo en Manly

Con Pablo en Manly

Bondi beach

Bondi beach

Tomando café con Elodie

Tomando café con Elodie

Calle de los mochileros

Calle de los mochileros